El Niño en Santa Fe: el INA advierte que los suelos saturados son el mayor riesgo
El hidrólogo Juan Borus advirtió que la provincia podría enfrentar un escenario complicado si las lluvias persisten. ¿Qué pasará con los suelos ya saturados?
El fenómeno de El Niño mantiene en alerta a especialistas y organismos de emergencia de Santa Fe, ante la posibilidad de que se registren lluvias abundantes en los próximos meses. El hidrólogo Juan Borus, del Instituto Nacional del Agua (INA), advirtió que el principal peligro para la provincia no son los grandes ríos, sino la saturación de los suelos.
En diálogo con UNO Santa Fe, Borus explicó que las tendencias climáticas anticipan un período húmedo para el Litoral y pidió mantener activos los sistemas de alerta temprana y prevención.
¿Qué puede pasar con las lluvias en Santa Fe?
El especialista señaló que, desde mediados de julio, se observa que la zona de impacto preferencial de las lluvias se ubica en el tercio este de la Cuenca del Plata, especialmente sobre Río Grande do Sul, Santa Catarina y la cuenca del río Uruguay.
"Las lluvias están siendo erráticas, no hay un patrón de distribución espacial estable sobre la región", explicó en Mañana UNO, por UNO 106.3. Las precipitaciones se concentran principalmente sobre la cuenca del río Uruguay, con algunos aportes hacia la Mesopotamia argentina y los bajos submeridionales.
Una de las incógnitas es si las lluvias comenzarán a desplazarse hacia la alta cuenca del río Paraná, tal como anticipan algunas tendencias climáticas regionales. Sin embargo, Borus señaló que ese cambio todavía no se produjo: "Estamos esperando hace por lo menos tres semanas tener noticias en ese sentido y no las tenemos".
La situación en la alta cuenca del Paraná, particularmente en Brasil, continúa caracterizada por una marcada escasez de lluvias, déficit hídrico en los suelos, disminución de las reservas en embalses y aportes por debajo de los valores normales. Algo similar ocurre en la cuenca del río Paraguay.
De todos modos, las previsiones climáticas indican que todo el Litoral argentino podría registrar lluvias por encima de lo normal hasta el 31 de octubre, escenario que podría prolongarse durante el último bimestre del año e incluso extenderse hacia comienzos de 2027.
El río Paraná, lejos de una situación de riesgo
Respecto del río Paraná, Borus llevó tranquilidad: "En principio, en lo que hace al Paraná, ahora tenemos del orden de tres metros la lectura de escala en Chaco capital y con una tendencia claramente descendente". Estimó que esa tendencia podría mantenerse durante los próximos 10 días o dos semanas, con niveles en Santa Fe en torno de los 2,50 a 2,60 metros, muy alejados de las cotas de riesgo.
No obstante, aclaró que el panorama podría cambiar durante el último trimestre del año si se concreta el escenario climático previsto y las lluvias aumentan de manera sostenida en la alta cuenca. Para que el aporte del Paraná se vuelva significativo, no alcanza con que simplemente aumenten las precipitaciones en el norte de la cuenca: debe registrarse lluvia con intensidad, frecuencia y acumulados semanales importantes. "Falta mucho para eso", sostuvo.
Preocupación por los suelos saturados
El escenario es diferente cuando se analizan los cursos de agua vinculados con los bajos submeridionales, el Salado inferior, el Saladillo y el río Salado. Borus recordó las consecuencias de las lluvias registradas entre el 14 y el 16 de abril, que provocaron anegamientos y dejaron grandes sectores de la provincia afectados.
Actualmente, una parte importante de los suelos santafesinos se encuentra saturada o cerca de la saturación. "Si las lluvias en esta situación de distribución persisten y vuelven a darse, el escenario húmedo puede dominar la provincia y ese es el problema", advirtió. El riesgo no está determinado solamente por el nivel de los grandes ríos, sino también por la capacidad de los suelos y los sistemas de drenaje para absorber y evacuar nuevas precipitaciones.
Municipios preparados y el llamado a seguir la información oficial
El hidrólogo destacó el trabajo de los gobiernos locales y provinciales para anticiparse a eventuales emergencias. Según Borus, la mayoría de los municipios de la Cuenca del Plata en territorio argentino cuenta con juntas de defensa civil o estructuras de emergencia activas y preparadas. "Hay una preparación realmente elogiable", afirmó, y valoró la coordinación entre Nación, provincia, municipios y universidades.
En cuanto a las alertas automáticas que circulan en buscadores y redes sociales, Borus recomendó a la población no tomar decisiones basándose en información sin respaldo oficial. "Lo mejor que puede hacer el oyente hoy por hoy, dada la preparación que tenemos, es seguir la información oficial", remarcó, y sugirió seguir los reportes del Servicio Meteorológico Nacional (SMN), el INA y el INTA.
Consultado sobre la situación del INA, Borus planteó un panorama crítico: "Está mal concretamente". Señaló que desde hace más de tres años existen dificultades relacionadas con la conducción y las directivas internas, además de una reducción de recursos humanos y herramientas. Sin embargo, destacó que los profesionales que continúan trabajando mantienen intacta su vocación de servicio: "Gracias a ello es que estamos al pie del cañón todos tratando de atender las necesidades de la gente y estar muy cerca de la gente".
De cara a los próximos meses, Borus insistió en que será necesario seguir de cerca la evolución de las lluvias y prestar especial atención a posibles cambios en la distribución y la intensidad de las precipitaciones. "Hay que ir viendo visos de cambio, señales que puedan indicar que hay un cambio en la distribución de lluvias y en la intensidad de lluvias en la región", concluyó.
Por ahora, el mensaje del especialista combina seguimiento y prevención: el río Paraná permanece lejos de niveles de riesgo, pero la persistencia de suelos saturados y un eventual aumento de las lluvias obligan a mantener activos los sistemas de alerta temprana y emergencia.