El Niño golpea con todo: qué hacer para evitar dengue, alacranes y enfermedades que traen los roedores
El Niño sigue activo y Entre Ríos está en la mira. ¿Sabés qué enfermedades pueden aparecer después de las lluvias? Los detalles que tenés que conocer para proteger a tu familia.
La Organización Panamericana de la Salud (OPS) lanzó una advertencia que estremece a la Región Centro: el fenómeno de El Niño persistirá hasta 2027. El calor extremo y las lluvias torrenciales no solo mojan el piso: aceleran la reproducción de mosquitos, alacranes y roedores en Entre Ríos, y con ellos, el riesgo de enfermedades como dengue, hantavirus y leptospirosis.
El cambio climático ya se siente en cada rincón de la provincia. Las crecidas de los ríos Paraná y Uruguay, junto con los arroyos y humedales que cruzan el territorio, convierten a Entre Ríos en una zona de alta vulnerabilidad. Pero lo peor, según los especialistas, podría estar por venir.
¿Por qué El Niño es una bomba de tiempo para la salud?
Un informe reciente de la OPS detalla que las condiciones proyectadas hasta inicios de 2027 modificarán el ecosistema de manera drástica. Las precipitaciones aumentarán y las temperaturas subirán, creando el escenario perfecto para que el dengue, el zika y la chikungunya se propaguen sin control. Además, los escorpiones migrarán hacia las zonas urbanas y los roedores, desplazados por las inundaciones, aumentarán el riesgo de infecciones como el hantavirus y la leptospirosis.
La médica epidemióloga Silvina Saavedra, en diálogo con UNO, explicó que las inundaciones no son un simple problema de infraestructura: "Son emergencias complejas que exceden el ámbito de la protección civil ya que afectan simultáneamente la salud humana, la salud animal y el ambiente". Y remarcó: "Entre Ríos presenta una vulnerabilidad muy elevada por su geografía".
El peligro oculto que no se ve a simple vista
Cuando baja el agua, la gente cree que el peligro terminó. Grave error, advierte Saavedra. "Es un error frecuente creer que la problemática termina cuando baja el agua. La evidencia epidemiológica demuestra que muchas patologías aparecen días o semanas después", subrayó.
Las alteraciones ambientales generadas por las crecidas crean condiciones ideales para la proliferación de vectores. "Esto incrementa significativamente el riesgo de leptospirosis, dengue, chikungunya, zika, infecciones respiratorias y accidentes con animales ponzoñosos", amplió la especialista.
Mosquitos: el enemigo invisible que ataca en casa
Dos especies de mosquitos son las principales amenazas en esta época. El mosquito común (culex) prolifera en aguas estancadas con materia orgánica, como zanjas y cunetas, y puede transmitir el Virus de la Encefalitis de San Luis y el Virus del Nilo Occidental. Pero el más peligroso es el Aedes aegypti, vector del dengue, zika y chikungunya.
Este último no se cría en cualquier charco: busca recipientes artificiales con agua limpia en los domicilios. Con las lluvias y el desplazamiento de objetos durante una emergencia, los criaderos se multiplican. La prevención es clara: "Las intervenciones químicas no reemplazan la eliminación de criaderos", enfatizó Saavedra, y agregó que "el patio limpio sigue siendo la medida más efectiva".
Roedores y alacranes: qué hacer ante la invasión
Tras las lluvias, las ratas pardas, negras y ratones abandonan sus cuevas anegadas y buscan refugio en zonas habitadas. La leptospirosis se convierte en un riesgo altísimo: los roedores eliminan la bacteria por la orina y contaminan el agua o el barro. Si una persona tiene pequeñas heridas y toca ese barro, la bacteria ingresa al organismo.
En zonas rurales, la ventilación y limpieza de galpones deshabitados es crítica para prevenir el hantavirus. En cuanto a serpientes, escorpiones y arañas, el agua tapa sus refugios naturales y los empuja hacia sectores elevados, escombros o desagües. La clave, según la especialista, es el manejo ambiental: desmalezar, colocar rejillas sanitarias y evitar la acumulación de basura.
La convivencia segura con la fauna silvestre es posible, pero requiere acción. No se trata de erradicar, sino de reducir los factores de riesgo. La vigilancia debe mantenerse firme durante todo el período de recuperación y retorno de las familias a sus hogares.
