El Niño llega a Catamarca: los ríos que ya están en la mira y las zonas donde el agua puede desbordar
El Niño ya tiene en alerta a Catamarca: hay zonas donde las lluvias del verano podrían superar fuerte el promedio y los ríos quedan bajo la lupa. El climatólogo que hizo las proyecciones señaló qué regiones se llevan la peor parte y en qué meses conviene estar atentos.
El climatólogo Uriel Flores encendió una luz amarilla sobre lo que viene en Catamarca: según los modelos que analizó, la temporada de lluvias podría dejar registros muy por encima de lo habitual en algunos puntos de la provincia, y puso el acento en algo que excede el pronóstico: la necesidad de vigilar los ríos y las alertas meteorológicas antes de que las tormentas lleguen.
En diálogo con el programa El Ágora, de TVEO, el especialista explicó que las proyecciones elaboradas a partir de distintos modelos meteorológicos muestran una mayor probabilidad de lluvias y temperaturas por encima de los promedios en algunas zonas. En determinados sectores, los acumulados podrían ubicarse entre un 20% y un 40% por encima de lo normal.
Flores fue claro en un punto: no se trata de un pronóstico cerrado sobre cuándo ni dónde caerán las tormentas, sino de tendencias climáticas. Aun así, consideró que esa información debería incorporarse a la planificación de los organismos públicos para anticiparse a posibles episodios de lluvias intensas.
“Es sumamente importante que esté en la agenda, que se converse, que hablen de los distintos sectores”, sostuvo el climatólogo, que remarcó la necesidad de seguir las alertas meteorológicas específicas de cada región de la provincia.
Un año distinto al anterior
La comparación con el año pasado sirve para dimensionar el cambio de escenario. Según Flores, a esta altura de 2025 Catamarca atravesaba dificultades por la falta de precipitaciones, mientras que las lluvias de enero y febrero de 2026 permitieron mejorar las reservas de agua.
Esa diferencia también se ve en los diques, que hoy presentan niveles de almacenamiento más favorables que los del año anterior. Igual, el especialista aclaró que los próximos meses exigen seguimiento: las proyecciones contemplan una distribución desigual de las lluvias y la posibilidad de episodios intensos.
Dónde llovería más y dónde menos
De acuerdo con los modelos analizados, el centro y el este de Catamarca tienen mayor probabilidad de registrar precipitaciones por encima de los valores habituales entre diciembre y febrero.
El panorama cambia en la Puna y en algunos sectores del oeste provincial, donde las proyecciones contemplan registros inferiores a los promedios históricos. La razón, entre otros factores, está en la geografía: el relieve y la circulación de humedad modifican la distribución de las lluvias, por lo que la influencia de El Niño no es uniforme en todo el territorio.
“Hay que entender que no es necesario que con El Niño pueda llover mucho en todos lados”, explicó Flores, que insistió en que cada región tiene particularidades climáticas propias.
El climatólogo también marcó un calendario tentativo: las condiciones podrían empezar a cambiar hacia fines de noviembre, cuando aumente la posibilidad de lluvias en sectores de la provincia. Diciembre y enero aparecen como los meses centrales para seguir la evolución de las precipitaciones.
La advertencia por las tormentas intensas
Más allá de cuánta agua pueda acumularse en la temporada, Flores puso el foco en anticiparse a los episodios de mayor intensidad. Precipitaciones superiores a lo normal pueden complicar los niveles y caudales de los ríos, por eso consideró necesario que los municipios y el Gobierno provincial mantengan el monitoreo de los cursos de agua y presten atención a las alertas.
Durante la entrevista señaló que observó trabajos de seguimiento en ríos, aunque sostuvo que la planificación preventiva debe contemplar las diferencias entre zonas y las posibles variaciones del clima.
“Sin ánimo de la cuestión de alertar, el escenario nos brinda que sectores de nuestra provincia van a tener precipitaciones por encima de lo normal”, afirmó.
La advertencia cobra peso ante la posibilidad de tormentas intensas en áreas serranas: las lluvias en sectores elevados pueden repercutir en los cursos de agua, incluso cuando en las zonas bajas no se registra la misma intensidad.
Qué es El Niño y por qué no alcanza con su nombre
Flores recordó que El Niño es un fenómeno de variabilidad climática originado por cambios en la temperatura superficial del océano Pacífico, que influyen en la circulación atmosférica y pueden modificar los patrones de lluvias y temperaturas en distintas partes del mundo.
En ese marco, señaló que durante las últimas décadas se registraron picos elevados de calentamiento del Pacífico y consideró necesario profundizar los estudios sobre la relación entre esos procesos y el cambio climático. Las anomalías, advirtió, no se limitan a las lluvias: también pueden manifestarse en temperaturas extremas, vientos, nevadas y otros fenómenos.
“Hay que acostumbrarse a convivir con estas anomalías”, expresó, al referirse a las variaciones que afectan tanto a los océanos como a las ciudades y otras regiones.
Pero el especialista aclaró un límite importante: la presencia de El Niño no permite anticipar por sí sola el comportamiento del clima en cada localidad. Para saber cómo evolucionará una tormenta puntual hay que seguir los pronósticos de corto plazo y las alertas oficiales.