El Niño llega al Litoral: Szymula advierte que Resistencia debe prepararse ya
El fenómeno podría traer lluvias intensas al este del Chaco. Szymula pide que Resistencia no espere a que el agua ingrese a las casas y recuerda cómo se evitó el caos en 1998.
El exintendente de Resistencia Jorge Szymula pidió que la ciudad se prepare con anticipación ante la posible llegada de lluvias intensas asociadas al fenómeno de El Niño, que según el Servicio Meteorológico Nacional podría afectar al este del Chaco y otras provincias del Litoral.
En declaraciones a Radio Facundo Quiroga, Szymula explicó que El Niño se origina en el Pacífico ecuatorial, frente a las costas de Ecuador y Perú, donde el calentamiento de las aguas incrementa la evaporación y puede modificar los patrones de precipitaciones.
“Es importante que la gente sepa que la corriente de El Niño es un fenómeno que ocurre en el Pacífico Ecuatorial, frente a Ecuador y Perú. Hay un fenómeno atmosférico que hace cada tanto que las aguas se calienten”, detalló.
El ingeniero señaló que el fenómeno se monitorea de forma permanente, incluso desde la Administración Provincial del Agua (APA), y que el destino de la humedad dependerá del movimiento de las masas de aire.
“Esta evaporación que se incorpora a la atmósfera en algún lado tiene que precipitarse. El lugar donde se va a precipitar va a depender de cómo se mueven las masas de aire”, explicó.
Según el último informe del Servicio Meteorológico Nacional que analizó, las precipitaciones asociadas al fenómeno podrían alcanzar el norte de Santa Fe, Entre Ríos, Corrientes, el este del Chaco y parte de Formosa.
La experiencia de 1998 como antecedente
Szymula recordó que en 1998 tuvo responsabilidades en la organización de la respuesta provincial frente a la emergencia hídrica, y que las tareas comenzaron antes de que el fenómeno alcanzara su máxima intensidad.
“Nosotros pasamos este fenómeno en el año 1998. Hemos trabajado fuertemente. Ya el año anterior, en septiembre, teníamos certeza, en el 97, de que iba a ocurrir esto”, recordó.
En ese momento, siguiendo los procedimientos que recomienda Naciones Unidas, se estableció una estructura de comando clara, con dos responsables principales: uno para seguridad, asistencia social y relación con municipios, y otro para logística y operación de la emergencia.
“Alguien tiene que decir: vamos a hacer esto, vamos a ir para acá, vamos a ir para allá. Un general no es que cualquier soldado, sargento o cabo hace lo que quiere”, sostuvo.
También se compraron insumos para bombas, se licitó maquinaria pesada y se relevaron bombas en distintos puntos de la provincia, incluso de productores arroceros. Se logró contar con dos helicópteros, uno de Prefectura y otro del Ejército, y se utilizaron embarcaciones para asistir a pobladores ribereños.
El funcionamiento de las estaciones de bombeo, una cuestión clave
Para Szymula, uno de los puntos centrales de la preparación actual debe estar puesto en las estaciones de bombeo.
“Estas estaciones de bombeo hay que controlar que funcionen adecuadamente y que tengan los insumos necesarios”, advirtió.
Reconoció que Resistencia, por su ubicación en una llanura, puede sufrir anegamientos ante lluvias extraordinarias, especialmente en sectores donde se ocuparon áreas que originalmente cumplían una función natural de reservorio.
La preocupación por quienes viven en zonas bajas
Otro de los temas abordados fue la situación de las familias que, después de años de bajante y sequía, se asentaron en terrenos que permanecieron secos durante mucho tiempo.
Szymula planteó que los municipios deberían realizar un relevamiento de esas zonas para conocer quiénes viven allí y cuáles son los puntos de mayor vulnerabilidad.
“Son terrenos que no debieron ocupar por ley. No se puede ocupar”, afirmó, y advirtió que la cantidad de familias asentadas constituye un problema de difícil resolución.
“La verdad es que va a ser un tema muy complicado porque no son diez, veinte o treinta familias, son una cantidad muy grande”, sostuvo.
Sin embargo, remarcó que si las estaciones de bombeo funcionan adecuadamente, el problema no será tan grave.
Las defensas cambiaron el escenario
Al comparar con 1998, Szymula destacó que hoy existen las defensas definitivas del área metropolitana, que modificaron sustancialmente el nivel de riesgo frente a una crecida del río Paraná.
“Ya no tenemos que preocuparnos, por ejemplo, por el río Paraná”, afirmó, y explicó que el recinto está calculado para soportar el máximo caudal posible, tomando como referencia el valor utilizado en el diseño de Yacyretá.
No obstante, aclaró que las defensas no eliminan por completo los problemas ante lluvias intensas: “Siempre vas a tener algo que se va a inundar porque el agua no va a llegar. Pero no esa inundación que le entra el agua hasta las rodillas a la casa”.