El Niño llega con lluvias y humedad: la advertencia de un técnico del INTA para los invernaderos de Misiones
El Niño ya se siente en Misiones y los invernaderos están en la mira. Un técnico del INTA advierte que la humedad y los días nublados pueden jugar en contra, pero hay maniobras concretas para no perder la producción. ¿Cuáles son?
La llegada de El Niño pone en alerta a los productores hortícolas de Misiones. Las lluvias por encima del promedio, la alta humedad y los días nublados crean el ambiente perfecto para las enfermedades, y a eso se le suman vientos fuertes y granizo. El técnico Ariel Villasanti, del INTA Montecarlo, dio las claves para no perder la producción bajo cubierta.
Villasanti, integrante de la Agencia de Extensión Rural Santo Pipó, insiste en que hay variables que se pueden controlar dentro del invernadero. La humedad y la temperatura son las dos principales, pero nada reemplaza al seguimiento permanente del cultivo.
Riego: menos es más
Con días nublados y mucha humedad, las plantas consumen menos agua. Por eso, la primera recomendación es bajar la intensidad del riego.
"Ante condiciones ambientales de alta humedad relativa, días nublados, bajar la intensidad del riego", afirma Villasanti. El objetivo es evitar el encharcamiento, que abre la puerta a hongos y bacterias.
Para saber cuándo regar, el técnico sugiere mirar el suelo antes que el calendario. "Verificar la humedad del suelo en los cultivos es fundamental para no encharcar los cultivos", señala.
Ventilar para sacar la humedad
Renovar el aire es clave para reducir la humedad adentro del invernadero. En cultivos de fruto como tomate, pimiento y pepino, hay que levantar las cortinas por la mañana, siempre que no esté lloviendo.
"Tenemos que levantar las cortinas de los invernaderos y poder ventilar", explica Villasanti. En las hortalizas de hoja, que suelen tener mayor apertura lateral, la tarea es más simple.
La circulación también se mejora con podas. En tomate, pimiento y pepino, sacar las hojas más viejas y cercanas al suelo ayuda a que corra el aire. En lechuga, en cambio, conviene evitar densidades excesivas: más distancia entre plantas, menos humedad acumulada.
Ojo con las noches frías
Las temperaturas bajas pueden complicar a los cultivos de fruto. En tomate y pimiento, interfieren en el cuajado y provocan desórdenes fisiológicos.
Para reducir el riesgo, Villasanti recomienda cerrar el invernadero anticipadamente cuando se esperan noches frescas. "La recomendación es cerrar en las primeras horas de la tarde", alrededor de las 14 o 15, para conservar el calor del día.
Cuando las temperaturas se normalizan, hay que volver a abrir las cortinas para renovar el aire y que no se acumule humedad.
Revisar la estructura antes de la tormenta
Antes de los períodos de lluvias fuertes, es momento de revisar anclajes, postes, tijeras, líneas y el estado general del invernadero.
Los plásticos merecen atención especial. "Hay que fijarse que estén bien tensos, bien estirados, para que tengan buena caída la estructura, para que saquen rápidamente el agua", detalla Villasanti. Un plástico tenso escurre el agua y evita que se formen bolsas que sobrecargan la cubierta.
Contra el viento, las cortinas rompevientos con árboles ayudan a amortiguar el impacto sobre las estructuras.
Monitoreo sanitario, la otra pata
El manejo del ambiente no alcanza si no se vigila la sanidad del cultivo. La combinación de humedad y temperatura es caldo de cultivo para enfermedades, así que el seguimiento tiene que ser constante.
Villasanti también aconseja planificar las aplicaciones fitosanitarias según las necesidades de cada cultivo, con un calendario preventivo y respetando las dosis recomendadas.
"Vamos a tener que hacer mucho hincapié en el monitoreo y la observación de la sanidad de nuestro cultivo", resume el técnico. Con un escenario climático que puede aumentar las condiciones predisponentes, la prevención y el manejo diario son las mejores herramientas para reducir riesgos durante la primavera y el verano.