El Niño no da tregua en las chacras misioneras: la salida que encontraron los productores para no perder todo

Las lluvias y el granizo ya golpearon las chacras misioneras, pero los productores se niegan a perder lo que queda. ¿Qué están haciendo para sostener la oferta y los precios?

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El Niño no da tregua en las chacras misioneras: la salida que encontraron los productores para no perder todo
El Niño no da tregua en las chacras misioneras: la salida que encontraron los productores para no perder todo

Las lluvias intensas y el granizo ya dejaron su marca en las chacras de Misiones. Los pequeños productores hortícolas enfrentan pérdidas, caminos intransitables y la necesidad urgente de sostener la comercialización en un escenario que, según las proyecciones, podría extenderse hasta abril de 2027 por el avance del fenómeno de El Niño.

Carla Pipke, productora y comerciante que conecta a las familias agricultoras de Gobernador Roca con los consumidores, describió la situación sin vueltas: “Ayer (martes) inclusive hubo productores que tuvieron que sacar con carretilla las lechugas porque no se podía salir de las chacras”.

El barro y el agua acumulada no solo complican la cosecha: también frenan el traslado de la mercadería. El perejil, por ejemplo, dejó de venderse durante algunas semanas por los daños del granizo. Algunas tandas de repollo corrieron la misma suerte, y el zapallo de tronco redujo su producción por las precipitaciones constantes.

Lo que se salvó y lo que se perdió

Lo que pudo rescatarse de las últimas lluvias se puso a la venta este miércoles en una feria por la soberanía alimentaria en la plaza San Martín de Posadas. Allí se reunieron productores de Agricultura Familiar y del Imac, que además anticiparon reservas de alimentos para los festejos por el Día de la Madre.

“Un poco sí se redujo la producción”, reconoció Pipke. La productora aclaró que algunos cultivos se sostienen gracias a la media sombra y los techos de protección, pero advirtió que no todas las familias cuentan con esas instalaciones. “Dentro de sus posibilidades, intentan cubrir las plantaciones para evitar mayores pérdidas”, explicó.

El exceso de humedad también retrasa las tareas de cosecha y complica el acceso a los terrenos, lo que repercute directamente en la posibilidad de llevar los alimentos al mercado.

Asistencia estatal y prevención

Desde la Subsecretaría de Agricultura Familiar de Misiones, Laura Duarte, confirmó que mantienen contacto directo con los pequeños productores y trabajan junto a los municipios para detectar problemas y gestionar respuestas rápidas.

“El fenómeno El Niño es un proceso largo, sabemos que quizás el próximo mes tengamos la mayor cúspide”, adelantó la funcionaria. En ese marco, indicó que otras áreas del Ministerio del Agro y la Producción trabajan con fondos rotatorios para adquirir insumos imprescindibles para atender las necesidades inmediatas de los agricultores.

Entre los daños materiales que dejaron las últimas tormentas, Duarte mencionó la voladura de plásticos, medias sombras y postes. A esas pérdidas se suma la urgencia de encontrar una salida comercial para lo que todavía puede cosecharse.

“Con los productores sabemos que en muchos casos, las pérdidas significan pensar en cosechar con anticipación, repensar su producción, que también les implica un gasto extra que no estaba previsto”, detalló.

La funcionaria señaló que buscan fortalecer los canales de venta mediante ferias, mesas institucionales y combos de productos. “Producir para vender”, resumió al referirse a la necesidad de sostener los ingresos de las familias rurales.

También mencionó la articulación con los gobiernos locales y la Dirección de Defensa Civil para identificar daños y organizar la asistencia. “Agradezco profundamente el acompañamiento de los intendentes porque es importante para la detección temprana”, valoró.

Precios sostenidos y ventas que no se frenan

Pipke explicó que la comercialización es una parte central del acompañamiento a los agricultores, especialmente para quienes no pueden trasladarse por sus propios medios.

Pese a la reducción de algunos productos, aseguró que los precios se mantienen y que la prioridad de las familias es evitar que los alimentos se pierdan sin generar ingresos. “Los productores no aumentan los precios: lo que quieren es vender, están desesperados en no perder la producción, lo que quieren es tratar de seguir vendiendo”, recalcó.

Aclaró que algunos costos se modificaron por el aumento del combustible y del traslado, pero sostuvo que la intención es no trasladar esos incrementos a los precios de venta. “Nosotros no cambiamos los precios, lo que queremos es vender para que cada semana las familias tengan su ingreso”.

Recomendaciones para adaptarse al clima

En paralelo, los productores reciben capacitación para enfrentar las condiciones climáticas. “Desde el Instituto de Macroeconomía Circular (Imac) se están dando tips a los productores para que puedan seguir produciendo y que no se les venga abajo, por ejemplo, se les enseña cómo abrir los canales para que el agua de lluvia corra y que quizás muchos no conocen”, contó Pipke.

La conducción del agua es una de las medidas clave para evitar que las precipitaciones se acumulen en los terrenos y agraven los daños. El mantenimiento de los drenajes, la protección del suelo y la organización de los circuitos de comercialización forman parte de las estrategias para reducir las pérdidas.

Un escenario que exige preparación

Los informes meteorológicos difundidos en la provincia ya anticipaban un período de mayor inestabilidad, con lluvias abundantes, tormentas intensas, ráfagas de viento, posibles caídas de granizo y crecidas de ríos y arroyos.

A principios de septiembre, el agrometeorólogo del Inta Cerro Azul, Ángel Olinuk, había advertido que las precipitaciones y los temporales podían intensificarse durante la primavera, con consecuencias tanto para los cultivos como para la infraestructura rural. También señaló el riesgo de erosión hídrica, un problema que puede comprometer la fertilidad del suelo a largo plazo.

La horticultura a cielo abierto aparece entre las actividades más expuestas, ya que las lluvias y el granizo pueden destruir plantaciones en poco tiempo. Las estructuras de protección permiten reducir parte del impacto, aunque requieren una inversión que no todas las familias pueden afrontar.

Mientras el fenómeno de El Niño sigue su curso, los productores misioneros apuestan a sostener la producción y las ventas con las herramientas que tienen a mano, conscientes de que el peor tramo podría estar por venir.

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