El Niño podría traer un alivio clave para los peces del Paraná: qué especies se beneficiarían
Tras años de bajante que dejó al sábalo en poblaciones mínimas históricas, El Niño podría traer una crecida que cambie el panorama. Pero no alcanza con que suba el río: el momento y la duración serán determinantes. ¿Cuándo debería ocurrir para que los peces se reproduzcan?
La llegada de El Niño podría generar una crecida en el río Paraná que, según especialistas del CONICET, favorecería la reproducción de especies económicamente importantes como el sábalo, el surubí y el dorado, tras años de una bajante que dejó poblaciones en mínimos históricos.
El Doctor en Ciencias Biológicas Pablo Scarabotti, investigador del Instituto Nacional de Limnología (INALI, CONICET-UNL), explicó que el Paraná es uno de los ríos con mayor respuesta a este fenómeno climático. "Por lo que se ha investigado, es uno de los ríos con mayor nivel de respuesta al fenómeno del Niño, mostrando crecientes extraordinarias", señaló. Según dijo, esto se debe a la ubicación geográfica y climática de la cuenca, que abarca una zona muy amplia.
¿Cuándo debería producirse la creciente?
Scarabotti indicó que un aumento general de las precipitaciones, como el que se espera con El Niño, "siempre se espera una creciente". Pero no cualquier creciente sirve: el momento del año y la duración son claves. "La creciente debería darse en un período cálido del año, de octubre a marzo", precisó, y agregó que si el fenómeno genera una crecida que dure "tres meses o más", las especies tendrían "episodios muy favorables para reproducirse".
Si la creciente ocurre durante la época reproductiva de especies como el sábalo, surubí, boga, patí y dorado, "estas especies tienen períodos reproductivos muy favorables durante estas crecientes", explicó.
No todas las especies reaccionan igual
Sin embargo, el efecto no es parejo para todos los peces del Paraná. "Otras especies como la raya, la tararira y las especies pequeñas no responden tan claramente a las crecientes en su reproducción", dijo el investigador. En algunos casos, incluso, la suba del río puede ser negativa: las especies pequeñas que dependen de la vegetación como hábitat "se ven afectadas negativamente porque la creciente arrasa con sus hábitats como camalotales o pajonales donde estas especies se refugian".
Entre las especies más beneficiadas está el sábalo, cuya reproducción y desove "ocurren fundamentalmente en la fase de aumento del nivel hidrométrico", explicó Scarabotti. Se trata de una especie migradora con enorme capacidad reproductiva: "Cada ejemplar puede cargar hasta 500.000 huevos, un surubí puede llegar a portar 5 millones", detalló.
El rol de las crecientes en la supervivencia de las larvas
La crecida no solo favorece el desove, sino que también define el destino de huevos y larvas. "Estas especies liberan los huevos a la corriente y cuando el río crece estos huevos derivan corriente abajo", explicó. Las larvas, de 4 a 5 milímetros, llegan a los bañados de las islas en las llanuras de inundación, donde "empiezan a crecer y se refugian".
Ese acceso a los bañados "les da una probabilidad de supervivencia mucho mayor que cuando el río está bajo", sostuvo, ya que en aguas bajas las larvas no pueden penetrar en esos ambientes y "quedan en los cauces", donde "pueden morir de inanición o depredados por peces pequeños, provocando una gran mortalidad".
Un contexto crítico para la pesca
La eventual creciente llega en un momento delicado para el recurso pesquero. "Hoy estamos viviendo un período crítico de abundancia de recursos pesqueros. Hay muy pocos ejemplares de peces de importancia económica", advirtió Scarabotti, quien señaló que "el sábalo está en poblaciones mínimas históricas".
El investigador atribuyó esta situación a la gran bajante que sufrió el Paraná entre 2019 y principios de 2022. "Estos tres años donde los niveles hidrométricos fueron muy bajos, estas especies tuvieron muy poca reproducción y una gran mortalidad", concluyó.