El Niño se fortalece y enciende alarmas: qué deben hacer los municipios chaqueños
El Niño podría ser el más intenso desde 1950. ¿Están preparados los municipios chaqueños? Los detalles del nuevo informe que enciende las alarmas.
La amenaza climática crece en la región. Una nueva Nota Técnica Conjunta advierte que El Niño podría alcanzar una intensidad muy fuerte hacia fines de 2026 y plantea la necesidad de que los municipios del Chaco refuercen sus planes de contingencia.
El documento, elaborado por la Universidade Federal de Santa María, la UNNE y la APA Chaco, establece dos escalas de seguimiento: las lluvias locales y la evolución de las cuencas que aportan al Paraná medio. La actualización, fechada el 14 de agosto, recomienda revisar mecanismos de respuesta municipal ante un escenario que aún presenta alta incertidumbre.
¿Qué cambió respecto de julio?
La Nota Técnica Nº 4/2026 mantiene el diagnóstico de la anterior, pero incorpora novedades: aumentó el calentamiento en el Pacífico ecuatorial, se fortaleció la vinculación océano-atmósfera y crecieron las estimaciones sobre la intensidad del fenómeno. También se registraron lluvias y crecidas en sectores de la región.
Los organismos internacionales, como el SMN, NOAA/CPC, IRI, ECMWF y la OMM, coinciden en que El Niño podría alcanzar su mayor desarrollo hacia fines de 2026. La OMM, por su parte, señaló que el fenómeno podría intensificarse entre agosto y octubre.
¿Qué significa para el Chaco?
El informe aclara que una mayor intensidad no implica necesariamente inundaciones récord. Sin embargo, la principal incertidumbre ya no es si El Niño continuará, sino qué intensidad alcanzará, cuánto durará y cómo se distribuirán las lluvias.
El pronóstico de NOAA/CPC asigna una probabilidad superior al 90% de que el fenómeno sea muy fuerte durante la primavera de 2026 y el verano 2026-2027. Además, estima un 69% de chances de que el indicador supere los +2,5 °C, un nivel nunca visto desde 1950.
Dos frentes de vigilancia
La nota plantea que los municipios deben observar dos escalas simultáneamente. La primera son las lluvias locales: en pocas horas pueden generar anegamientos, cortes de caminos y aislamiento de comunidades. La segunda es la evolución de los ríos del sistema Paraná-Paraguay, que requieren seguimiento por separado.
El Iguazú responde rápido, el Alto Paraná aporta volúmenes por períodos prolongados y el Paraguay tiene una respuesta más lenta. La coincidencia de estos aportes puede modificar los niveles del Paraná medio, afectando zonas ribereñas cercanas al Gran Resistencia.
Por eso, la ausencia de lluvias en la provincia no descarta crecidas aguas arriba, y niveles normales en los grandes ríos no excluyen anegamientos locales.
Previsiones de lluvia y ríos
Para agosto-septiembre-octubre, el SMN prevé lluvias dentro de lo habitual en el centro-oeste del Chaco, con señales de mayores precipitaciones hacia el norte del Litoral. Los sistemas europeo y estadounidense muestran diferencias: en el Alto Paraguay, condiciones normales o superiores, con tendencia a menos lluvias hacia noviembre; en el Alto Paraná, más variables, con picos en noviembre-enero.
En el Iguazú, ambos sistemas indican posibilidad de lluvias superiores a lo normal durante parte de la primavera y el verano. El pronóstico estacional del sistema GloFAS/Copernicus para un punto cercano a Corrientes muestra una recuperación de caudales desde agosto y un aumento marcado desde octubre.
Entre noviembre de 2026 y febrero de 2027, el valor central de las simulaciones se ubica en categorías de caudal alto o extremadamente alto. Una conversión exploratoria sugiere niveles por encima de alerta y evacuación en Corrientes, pero la nota aclara que no es un pronóstico operativo ni una alerta de inundación.
Recomendaciones para los municipios
El documento insta a los municipios a aprovechar el tiempo para revisar planes de contingencia, responsables, contactos y guardias. También sugiere actualizar puntos críticos de anegamiento, revisar alcantarillas, canales y estaciones de bombeo, y verificar defensas y accesos.
Además, recomienda identificar refugios, rutas alternativas y población expuesta, organizar equipos y maquinaria, y designar responsables para monitorear la información climática e hidrológica. Se propone una rutina de seguimiento diario de pronósticos y alertas del SMN, con actualización más frecuente ante eventos importantes.
En particular, cuando se prevean lluvias en la cuenca del Iguazú, el seguimiento podría pasar de semanal a diario. Las decisiones operativas deben basarse en información del SMN, INA, APA Chaco y Defensa Civil.
El escenario para 2026-2027 exige mantener dos líneas de vigilancia simultáneas: las lluvias en territorio chaqueño y la evolución de los ríos que aportan al Paraná medio. La alta probabilidad de un El Niño muy fuerte obliga a prepararse, aunque aún no se pueda precisar cómo impactará en cada localidad.