El Niño se instala en San Luis: qué se prepara el campo para una primavera que promete lluvias
Las lluvias podrían llegar con fuerza a San Luis durante la primavera: el campo ya trabaja en canales, caminos y cultivos para evitar que el agua se convierta en un problema. ¿Qué zonas están en alerta?
El campo de San Luis ya se mueve para recibir una primavera que, según los pronósticos, estará marcada por El Niño. El fenómeno climático, que el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) da por confirmado con una probabilidad del 100% de mantenerse entre septiembre y noviembre, podría traer lluvias muy por encima de lo habitual. Pero en la provincia, lejos de la alarma, la consigna es una sola: prepararse.
Qué significa El Niño para los productores puntanos
El último informe del SMN indica que las condiciones actuales corresponden a una fase cálida del fenómeno, con una intensidad que podría ser fuerte o muy fuerte. La señal es contundente a escala climática, pero sus efectos no se trasladan automáticamente a cada provincia. En San Luis, el comportamiento de las lluvias dependerá también de factores regionales y locales.
Para el sector agropecuario, el escenario tiene dos caras. Por un lado, una primavera con mejores precipitaciones podría favorecer los perfiles de humedad y potenciar la producción después de campañas condicionadas por la falta de agua. Por el otro, si las lluvias llegan en grandes volúmenes y concentradas en períodos cortos, pueden aparecer anegamientos, erosión, daños en caminos y problemas sanitarios en los cultivos.
La cuenca del Morro, bajo la lupa
La principal atención está puesta sobre el este provincial, especialmente en el departamento Pedernera y la cuenca del Morro, una zona que ya atravesó importantes transformaciones hídricas en las últimas décadas. Daniel Casella, presidente de la Sociedad Rural Río Quinto, pidió cautela: “Estamos hablando todo de un supuesto. Todavía no hemos tenido precipitaciones, estamos necesitando agua en este momento. Las predicciones indican un caudal mayor al promedio y debemos prestar atención”.
En esa región, las entidades rurales ya trabajan junto con San Luis Agua, Vialidad Provincial y productores para anticiparse a posibles inconvenientes. Entre las tareas principales aparecen la limpieza de canales, el mantenimiento y apertura de cauces, y el análisis del comportamiento del Río Nuevo y sus diferentes brazos. El objetivo es evitar que una eventual sucesión de lluvias intensas encuentre una infraestructura rural sin capacidad de respuesta.
Los caminos son otra de las grandes preocupaciones. Son vías esenciales para trasladar hacienda, insumos y producción, pero también sufren rápido los efectos de la erosión cuando se registran tormentas fuertes en períodos reducidos. Pedernera, además, concentra cerca de 500 mil cabezas de ganado sobre un rodeo provincial aproximado de 1,4 millones, según Casella, y cuenta con importantes superficies destinadas a soja y maíz.
Más agua: ¿oportunidad o riesgo?
Joaquín Belgrano Rawson, presidente de la Sociedad Rural de San Luis, sostuvo que la provincia no aparece, en principio, entre las regiones argentinas expuestas a los impactos más extremos de El Niño. Las mayores alertas se concentran sobre el Litoral y la Cuenca del Plata, donde históricamente este fenómeno tiene una relación más directa con precipitaciones superiores a los valores normales.
Para San Luis, una mejora en las lluvias incluso podría representar una ventaja productiva. El problema comienza cuando el agua supera la capacidad de absorción de los suelos o se combina con temperaturas elevadas durante períodos prolongados. En esos casos aumenta el riesgo de enfermedades foliares y fúngicas, como la roya y distintos hongos capaces de afectar cultivos de soja y maíz. Esto podría llevar a los productores a reforzar monitoreos, ajustar tratamientos y recurrir a variedades con mayor resistencia durante las siembras previstas para octubre y noviembre.
También existe otro riesgo menos previsible: las tormentas severas. Granizo y fuertes ráfagas pueden producir pérdidas importantes en cultivos y establecimientos ganaderos, aun cuando el balance general de precipitaciones termine siendo favorable.
Las proyecciones que encendieron las alertas
Una de las señales que despertó la atención del sector fue un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario. El organismo desarrolló una proyección para la región agrícola núcleo que estima lluvias alrededor de un 30% superiores a lo normal durante octubre, 70% mayores en noviembre y hasta 90% por encima de los registros habituales en diciembre.
Esas cifras, sin embargo, no corresponden específicamente a San Luis. La propia Bolsa de Comercio aclaró que el modelo fue realizado para la región núcleo y toma como referencia el comportamiento histórico de las precipitaciones, estaciones meteorológicas y distintos modelos climáticos. Por lo tanto, sus porcentajes no deben trasladarse directamente a la provincia.
Lo que sí demuestra el informe es la magnitud potencial del fenómeno y la posibilidad de atravesar una primavera con una frecuencia de lluvias considerablemente superior a la registrada durante años deficitarios.
El Gobierno también se mueve
La prevención no se limita al sector privado. El Gobierno de San Luis comenzó a coordinar acciones mediante el Centro de Operaciones de Emergencia (COE), con participación del Ministerio de Seguridad, San Luis Agua, Defensa Civil, intendentes y bomberos voluntarios. El encuentro estuvo enfocado en preparar protocolos frente a lluvias abundantes, viento, granizo y otras contingencias asociadas a la temporada húmeda.
Desde San Luis Agua señalaron además que se realizan trabajos preventivos sobre diques y cauces, junto con inversiones en sistemas de monitoreo y pluviógrafos para mejorar la anticipación frente a eventos intensos. La estrategia provincial apunta a intervenir antes de que aparezcan las emergencias, especialmente sobre cursos de agua, zonas inundables, arbolado e infraestructura sensible.
El desafío para San Luis será encontrar el equilibrio entre dos escenarios. Si las lluvias llegan de manera regular, El Niño puede convertirse en un aliado para la campaña agrícola y ganadera. Si se concentran en tormentas intensas, los beneficios pueden transformarse rápidamente en problemas sobre caminos, cauces, cultivos y establecimientos. Por ahora, el sector no habla de alarma. Habla de preparación.