El Niño ya preocupa en Paraná: vecinos reclaman obras urgentes y denuncian décadas de abandono
Vecinos de Paraná expusieron sus reclamos ante funcionarios por la falta de obras ante la llegada de El Niño. ¿Qué denunciaron en la asamblea y por qué hablan de una 'estafa'?
La amenaza de El Niño vuelve a poner en vilo a Paraná. Mientras los meteorólogos anticipan lluvias intensas para los próximos meses, una asamblea vecinal expuso la cruda realidad: **décadas de obras postergadas y reclamos que se acumulan**.
El lunes 3 de agosto, en la sede de la Asamblea Ciudadana Vecinalista (calle Francisco de Bueno, barrio Santa Lucía), decenas de vecinos de distintos barrios de la capital entrerriana se reunieron con funcionarios municipales para debatir prioridades y exigir acciones concretas ante la inminente llegada del fenómeno climático.
Un diagnóstico compartido: el miedo a las inundaciones
El encuentro, del que participaron el Secretario de Planificación e Infraestructura, Eduardo Loréfice; el Subsecretario de Planeamiento, Xavier Bilbao; el Defensor del Pueblo, Lisandro Amavet; y autoridades del Comité de Cuenca Arroyo Las Tunas, sirvió para que los propios vecinos relataran la situación de sus barrios.
Reconocieron que la preocupación es generalizada, sobre todo por los efectos que podría tener la Corriente del Niño y por la falta de obras de prevención. Los funcionarios, por su parte, admitieron que los reclamos superan el presupuesto y que deben seleccionar prioridades, aunque también mencionaron programas de asistencia y evacuación.
El clima fue de diálogo, pero con momentos tensos. Algunos vecinos, con décadas de reclamos a cuestas, consideran que las demoras son injustificables, especialmente cuando se trata de problemas de salud y riesgo ambiental.
Denuncias concretas: de la “estafa” en Los Ceibos a la contaminación del Parque Industrial
Uno de los puntos más calientes fue la situación del barrio Los Ceibos, cerca del Aeropuerto. Los vecinos denuncian que, en 2009, la municipalidad entregó un certificado de no inundabilidad a una empresa que rellenó terrenos sobre una laguna para lotearlos. “Quedó una palangana”, describen. Desde entonces, el barrio se inunda con cada lluvia fuerte, y no solo con agua: los pozos negros se rebalsan, comprometiendo la salud y la seguridad de las familias.
La vecindad se siente estafada por las autoridades, y asegura que este problema atraviesa las gestiones de José Carlos Halle, Blanca Osuna, Sergio Varisco, Adán Bahl y Rosario Romero. Además, señalan a la empresa provincial de energía Enersa por haber desviado arroyos durante una obra.
“Aquí en cualquier momento puede haber una persona ahogada, electrocutada o bajo escombros”, advirtió un vecino, que calificó la situación como “un riesgo sanitario ambiental y de seguridad”. La calle Salvador Caputo, principal acceso al aeropuerto, se inunda de manera recurrente, y temen que una urgencia médica, como una ablación de órganos, pueda fracasar por el agua.
Otro foco de conflicto es el Parque Industrial de Paraná, que vierte efluentes cloacales crudos al arroyo Las Tunas. Estos desechos, junto con los de Colonia y San Benito, desembocan aguas arriba de la toma de agua potable de la ciudad. El ingeniero Enrique Mihura, vecino, cuestionó por qué no se utilizan recursos mixtos (municipales, provinciales y privados) para las obras necesarias. Otros recordaron que las cloacas del parque fueron postergadas durante más de cinco gestiones municipales.
Falta de colaboración y un plan que no alcanza
Los vecinos también apuntaron contra la falta de coordinación entre municipios, provincia y nación. Señalaron que muchos problemas son compartidos por varias jurisdicciones del Gran Paraná, y que si hubiera colaboración, las soluciones estarían más cerca. Pidieron la presencia de empresarios privados cuando se trata de daños ecológicos comprobables.
En la reunión se escucharon reclamos por taponamientos de arroyos con terrenos rellenados, como en el puente Balbín, y por erosiones peligrosas en avenida Churruarín Bis, donde un bache de tres metros de profundidad por cinco de ancho y diez de largo obstruye la calzada sin señalización alguna.
La vecinalista Alicia de Glauser llamó a “unirnos y trabajar en conjunto, solidariamente con propósitos comunes para ayudar a los que más nos necesitan”, y a definir mejor las prioridades y los presupuestos.
Desde el municipio, recordaron que la ciudad está asentada sobre una red de 70 kilómetros de arroyos que desembocan en el Paraná, y que el Plan Urbano Ambiental (PUA) prioriza su ordenamiento y saneamiento. Mencionaron avances en el arroyo Las Viejas, aunque admitieron que muchos cursos de agua siguen siendo usados como vertederos.
El plan de emergencia declarado desde noviembre de 2025 fue otra de las herramientas que las autoridades pusieron sobre la mesa, junto con detalles de inversiones en distintos puntos. Pero la sensación que quedó flotando es que, sin obras concretas y a tiempo, las consecuencias de El Niño podrían ser mucho más graves de lo que se quiere admitir.