El Nobel de Literatura fue para una autora que ya tiene un ejército de fans en Argentina
Una autora que ya era venerada en Argentina acaba de recibir el Nobel. La historia de cómo su obra llegó al país y la entrevista que casi termina en papelón.
La Academia Sueca sorprendió al mundo literario al consagrar a Anne Carson, la poeta y ensayista canadiense cuya obra, inclasificable y magnética, ya tiene un culto ferviente en la Argentina. Lejos de ser una desconocida, Carson fue traducida y publicada tempranamente en el país, y su paso por Buenos Aires dejó anécdotas que sus lectores no olvidan.
En 2018, la autora fue la invitada estelar del Filba, el Festival Internacional de Literatura de Buenos Aires, que acaba de cerrar su última edición. Su presencia en el Malba generó expectativa y también alguna que otra escena para el recuerdo.
Una obra que rompe todos los moldes
El sello local Fiordo fue el primero en publicar en español Eros el dulce-amargo, el ensayo que Carson escribió en 1986 y que ya mostraba su audacia: allí revisa la tradición ensayística sobre el amor cruzándola con poesía lírica, diálogos platónicos y ficciones, para explorar el concepto griego de eros. La traducción y el prólogo estuvieron a cargo de Mirta Rosenberg y Silvina López Medin.
“En Fiordo tuvimos el privilegio de ser el primer sello en publicar Eros el dulce-amargo en español, en la traducción de Mirta Rosenberg y Silvina López Medin. Fue un proyecto que impulsamos con entusiasmo y alegría. Hoy queremos recordar ese capítulo como parte de la historia de Carson en español y agradecer a quienes la leyeron por primera vez en nuestras páginas”, dicen los editores Julia Ariza y Salvador Cristófaro.
La versatilidad de Carson no conoce límites: va de la narrativa al ensayo, de la novela en verso —como La belleza del marido— al libro-objeto. Nox, por ejemplo, es un artefacto artesanal dedicado a su hermano, que una noche se fue y nunca más volvió. “Es un flash ese libro”, resume la poeta Silvina Giaganti, que la entrevistó en aquel Filba.
Giaganti la describe con admiración: “Ella es una poeta muy fragmentaria, muy versátil. Una mujer servera con una obra fabulosa. Cada libro de ella es un mundo”. Y agrega: “Tiene desde narrativa y ensayos hasta una novela en verso. Y oscila siempre entre la autobiografía y la teoría literaria. Es otra lectora apasionada de Proust. Su libro Albertine. Rutina de ejercicios es un homenaje al personaje principal de En busca del tiempo perdido”.
El día que la entrevista se volvió un desafío
La charla pública que Carson dio en el Malba, disponible en YouTube, la mostró como una entrevistada gélida, poco dispuesta a “remar” el diálogo. “Yo la venía leyendo y era una férrea fan. La citaba todo el tiempo y manifestaba mi adherencia”, recuerda Giaganti. “Fue muy intensa la entrevista, con traducción simultánea, y ella es muy especial, o estaba en ese momento muy especial. Ya en camarines estaba muy distante, mirando la nada. Me han vapuleado mucho por esa nota, les pareció que no estuve a la altura, pero bueno, redes sociales... Fue una entrevista dura, ella no me regaló palabras, su entrega fue muy escasa. Y cuando terminó, el marido me dijo que estuvo buenísimo y que ella lo había pasado muy bien”.
La noticia del Nobel generó una ola de reacciones entre escritores y lectores. La colombiana Carolina Sanín escribió en X: “Qué alegría que por fin van a leer a una escritora brillante, compleja, difícil, erudita y original, y que no escribe con autocompasión, sentimentalismo y buenazgo. No porque no haya otras como ella, sino porque ustedes no las leen. Al menos por moda van a leer a Carson”.
En sintonía, la ensayista argentina Tamara Tenenbaum celebró: “Qué emoción el Nobel de Carson, poca gente hizo más por la literatura en los últimos cuarenta años. Y todo sin ninguna concesión”.
Con su inteligencia punzante y una libertad creativa intransigente, Anne Carson se convierte en una de las autoras más extrañas y originales en recibir el premio de la Academia Sueca. Una rara avis que los lectores argentinos supieron adoptar mucho antes de que el mundo se rindiera a sus pies.