El nódulo que ella misma encontró: la historia de Stefanía que hoy es un mensaje para todas

Encontró un nódulo en su propio cuerpo, pasó por quimio, cirugía y rayos, y hoy vuelve a mirar todo desde otro lugar. Lo que aprendió en el camino es el mensaje que quiere que todas escuchen.

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El nódulo que ella misma encontró: la historia de Stefanía que hoy es un mensaje para todas
El nódulo que ella misma encontró: la historia de Stefanía que hoy es un mensaje para todas

Stefanía Bonazzola tenía menos de un año de su último control médico cuando se topó con el nódulo. Lo detectó en un autoexamen, en agosto de 2023, y esa señal que apareció en su propio cuerpo le cambió la vida. Hoy, más de tres años después, cuenta que atraviesa una etapa de controles y que se encuentra bien.

En diálogo con Elonce, en pleno Octubre Rosa, la joven paranaense decidió contar su recorrido para dejar un mensaje claro: los estudios no se postergan por miedo.

“Me encuentro muy bien. Estas fechas son movilizantes”, reconoció Stefanía, que durante el tratamiento se hizo conocida por las imágenes de sus amigas esperándola antes de cada sesión de quimioterapia. Hubo disfraces, videos y sorpresas en la puerta de su casa o del centro médico.

Un peregrinar que empezó con un autoexamen

El diagnóstico llegó en 2023, después de que ella misma detectara el nódulo. “Fue por un nódulo que yo me encontré en un autoexamen. Ahí enseguida me alerté del tema y empecé a hacer los controles que me tenía que hacer”, relató a Elonce.

A partir de ese hallazgo comenzó lo que describió como un “peregrinar” por distintos tratamientos. “Tuve que hacer quimioterapia, cirugía, rayos y después un tratamiento de pastillas”, enumeró.

Esa etapa quedó atrás. Ahora, el seguimiento médico sigue siendo parte central de su rutina. “Ahora me encuentro en una etapa de controles. Me tengo que hacer rigurosamente los controles; algunos son cada seis meses, otros una vez por año. Por ahora, todo marcha bien”, contó.

Las amigas que cambiaron la previa de cada quimio

Durante el tratamiento hubo una imagen que identificó públicamente su historia: un grupo de amigas esperándola para transformar la previa de cada sesión de quimioterapia. A veces la sorprendían en su casa; otras, en la puerta del centro médico.

“Tuve la fortuna, y siempre estoy agradecida con eso, de haber tenido a mi familia que me apoyó, mi pareja, mi nenita pequeña, que era muy chiquitita en ese momento, y mis amigas”, recordó.

Aquellos encuentros buscaban alejar por unos minutos la enfermedad del centro de la escena. “Ellas iban a la puerta de cada quimio, me encontraban en la puerta de casa o iban a la puerta de Cemener y me hacían diferentes sorpresas. Eso estuvo muy bueno, porque me hacía entrar a la quimio con otra actitud”, relató.

Algunas veces sus amigas se disfrazaban y en otras oportunidades preparaban videos para acompañarla. “Eso fue hermoso y fue lo que se viralizó: el gesto de ellas”, destacó.

Volver a lo importante

El acompañamiento también llevó a Stefanía a revisar cómo quería atravesar el tratamiento. Además de cumplir con las indicaciones médicas, buscó actividades que la ayudaran a sostenerse emocionalmente.

“Pude poner en perspectiva un poco, volver a lo importante, intentar estar bien en lo que yo pudiera colaborar con el tratamiento y rodearme de gente con la que yo quisiera estar”, explicó. Durante ese período hizo yoga, practicó meditación y salió a caminar.

Para ella, aceptar la ayuda fue tan importante como recibirla. “Creo que ayudó tener toda esa red de contención y también dejarse ayudar, pedir colaboración en lo que se pueda”, sostuvo. También resaltó el acompañamiento profesional: “La terapia es muy importante. La salud mental durante el tratamiento es importante para mantenerse vital”.

El mensaje: no demorar los controles por miedo

Al mirar hacia atrás, Stefanía puso el énfasis en la detección temprana. Desde su experiencia personal, advirtió que todavía existen mujeres que postergan estudios o consultas por temor a recibir un diagnóstico.

“No parece, pero hay muchas personas que no se hacen los controles por miedo o se detectan algo y tardan en ir al médico”, expresó. Luego sintetizó el mensaje que buscó transmitir durante Octubre Rosa: “No es lo mismo encontrar una enfermedad en su etapa incipiente que cuando ya está avanzada”.

También remarcó que muchos casos pueden alcanzar una remisión cuando existe detección y tratamiento oportunos. Su experiencia personal, aclarada desde el lugar de paciente y no como indicación médica, se transformó así en una invitación a no ignorar señales y cumplir con los controles correspondientes.

Una nueva Caminata Rosa y una invitación abierta

Octubre también volvió a conectarla con otras mujeres que atravesaron situaciones similares. Stefanía participó en ediciones anteriores de la Caminata Rosa y adelantó que la actividad prevista para este año será el 24 de octubre.

“Es hermoso, es un momento de encuentro. Hay sorteos, bandas, es para bailar y me gustaría invitar este año a participar porque es un momento de encuentro con otras mujeres que pueden haber pasado por lo mismo o no”, manifestó.

También buscó despejar una duda habitual sobre la exigencia física de la propuesta. “La caminata en sí es muy poco exigida. Hay niños; yo fui con el coche, con mi hija. Todos son bienvenidos”, aseguró. Y cerró la invitación con una frase sencilla después de un camino que comenzó con aquel autoexamen en 2023: “No hay excusa. Hay que estar todas ahí en la Caminata Rosa”.

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