El nombre que suena fuerte para un puesto clave: la interna que define quién controlará la inteligencia
¿Quién tendrá la llave para fiscalizar a los servicios de inteligencia? La pulseada interna por un cargo clave en el Congreso que enfrenta a los principales operadores del Gobierno.
El oficialismo avanza en la definición de quién presidirá la crucial Comisión Bicameral de Fiscalización de los Organismos y Actividades de Inteligencia del Congreso. El diputado Sebastián Pareja emerge como el candidato preferido del círculo de Karina Milei, en una movida que refleja la puja por espacios de poder estratégicos dentro del Parlamento.
Si bien desde el Gobierno evitan confirmar de manera definitiva al armador bonaerense de La Libertad Avanza, fuentes parlamentarias indican que su nombre es el que más fuerza tiene en las discusiones que se desarrollan por estas horas. La definición formal, sin embargo, aún no está cerrada.
¿Cómo se define el control de un organismo tan sensible?
Los presidentes de cada cámara, Martín Menem (Diputados) y Victoria Villarruel (Senado), deben resolver primero la lista de integrantes de la bicameral mediante una resolución. Recién después de que se oficialicen esos nombres, la comisión deberá reunirse para elegir a sus autoridades, un paso que todavía no tiene fecha concreta.
La postulación de Pareja es impulsada directamente desde el sector que responde a la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei. En los pasillos del Congreso interpretan esta jugada como parte de una disputa más amplia por el control de espacios estratégicos, en un momento donde el oficialismo busca consolidar su influencia en distintas comisiones.
La relevancia de esta bicameral es indiscutible. Es el órgano parlamentario encargado de fiscalizar las actividades de todos los servicios de inteligencia, auditar su presupuesto y requerir informes. Además, por sus manos deberá pasar la reforma del sistema de inteligencia que el presidente Javier Milei planea enviar al Congreso.
Un organismo con potestades de alto impacto
La Ley de Inteligencia Nacional establece que el control parlamentario del Sistema de Inteligencia Nacional debe ejercerse exclusivamente a través de esta comisión bicameral permanente. La normativa es clara: los organismos de inteligencia están obligados a entregar la información o documentación que la comisión requiera, respetando los recaudos sobre clasificación de seguridad.
La comisión está integrada por 14 miembros, con siete representantes por cada cámara. Con la nueva configuración parlamentaria, La Libertad Avanza aspira a ampliar su presencia. Sumará representantes desde el Senado, donde antes no tenía, y también podría incrementar su número en Diputados tras los resultados de octubre, que lo posicionaron como primera minoría.
Un dato clave: en esta reconfiguración, la presidencia de la Bicameral de Inteligencia es un cargo que le corresponde a la Cámara de Diputados. Aunque desde el Senado postularán a sus integrantes, las fuentes indican que dejarán que las autoridades de la Cámara baja definan quién la encabezará.
Las otras piezas en el tablero político
En este escenario también se cruzan otros intereses. El jefe de los diputados del PRO, Cristian Ritondo, tiene aspiraciones respecto a la comisión. No obstante, en el Congreso dan por hecho que el PRO contará con una de las siete bancas de Diputados, pero no con la presidencia del organismo.
Las definiciones finales, según señalan en el oficialismo, se están coordinando entre el presidente de la Cámara baja, Martín Menem, y Karina Milei. Entre los libertarios que integraron la bicameral hasta diciembre pasado estuvieron los diputados Gabriel Bornoroni y César Treffinger, ambos cercanos a Menem. Uno de ellos podría ocupar un lugar relevante dentro de la nueva conformación, aunque el esquema completo todavía no fue oficializado.
La dinámica interna del oficialismo, marcada por tensiones entre sectores cercanos a Karina Milei y al asesor presidencial Santiago Caputo, también se observa de cerca. Sin embargo, en el entorno de Caputo relativizan el impacto que podría tener la eventual designación de Pareja. Fuentes cercanas al asesor indican que no hay objeciones a que sea el armador bonaerense quien encabece la comisión si finalmente resulta elegido.
Desde ese sector recuerdan que anteriormente la presidencia de la bicameral estuvo en manos del radical Martín Lousteau y sostienen que ese antecedente no modificó la posición del radicalismo dentro del esquema político. Por ese motivo, aseguran que no planean intervenir en la discusión actual sobre el futuro titular del organismo.