El número que desalienta a los jóvenes de Comodoro a dejar la casa de sus padres
Economía · Chubut

El número que desalienta a los jóvenes de Comodoro a dejar la casa de sus padres

Se recibió, armó la pieza y hasta compró la heladera. Pero cuando llegó la primera boleta de luz, la cuenta lo devolvió a la casa de sus padres: la historia que se repite en Comodoro y que ya tiene nombre.

Alquilar un departamento chico en Comodoro Rivadavia arranca en $500.000 por mes, pero la cuenta total para independizarse supera el millón y medio mensual. Un relevamiento de ADN Sur pone números a la cuenta que enfrentan los jóvenes de Chubut a la hora de mudarse solos: alquiler, servicios, comida y equipamiento.

La inversión inicial, si se compra todo nuevo y al contado, ronda los $6 millones. Y los informes nacionales muestran que cada vez más adultos postergan la salida o directamente regresan a la casa familiar después de haberse independizado.

Alquiler: desde $500.000 y sin incluir la comisión

Jorge Altuna, dueño de una inmobiliaria de Comodoro Rivadavia, contó a ADN Sur que los jóvenes de entre 20 y 30 años buscan monoambientes o departamentos pequeños como primera vivienda. Pero advirtió un cambio en las consultas.

“Son cada vez menos aquellos que buscan un alquiler con la idea de independizarse, pareciera que hoy se quedan más tiempo, más años en la casa de los padres”, señaló.

Según el referente inmobiliario, los valores dependen de la ubicación y de las características del inmueble. Las opciones más económicas pueden rondar los $500.000 mensuales, generalmente en barrios más alejados del centro.

“Algo más intermedio, por decirlo de algún modo, puede costar unos $700.000 en barrios como 9 de Julio, Roca, Pueyrredón, La Loma, Centro, Mosconi, Kilómetro 5, etcétera. Y algo más caro ya se encuentra por arriba de los $700.000”, detalló.

Para este presupuesto se tomó como ejemplo un alquiler de $600.000. Si al ingresar se exige el primer mes y otro equivalente como depósito, se necesitan $1.200.000 solamente para cubrir esos dos conceptos. A esa suma deben agregarse los honorarios inmobiliarios y cualquier otro gasto de la operación (sellos, escribanía y demás). Esos $1.200.000 no contemplan la comisión, la mudanza ni el equipamiento.

Equipar la primera casa: entre $4,3 y $4,9 millones

Conseguido el alquiler, aparece la segunda cuenta. Un relevamiento de ADN Sur en comercios de muebles y electrodomésticos permite ponerles precio a los básicos. Una cama de una plaza y media ronda los $450.000; un juego de mesa pequeña con sillas cuesta entre $1.000.000 y $1.400.000; y un placard económico, de dimensiones reducidas, puede ubicarse cerca de los $400.000.

Entre los electrodomésticos, una heladera de tamaño promedio ronda los $940.000. Una cocina de las líneas más económicas cuesta aproximadamente $390.000, aunque en muchos alquileres ya está incluida. El lavarropas representa otros $600.000 a $800.000: es una compra que puede postergarse si se sigue lavando ropa en la casa de los padres, pero tarde o temprano aparece. Una pava eléctrica económica parte de unos $60.000 y un televisor puede rondar los $450.000, según el tamaño y el comercio.

Comprar todos los artículos mencionados suma entre $4.290.000 y $4.890.000, sin incorporar microondas, vajilla, ollas, ropa de cama, cortinas ni otros elementos de uso cotidiano. Si la vivienda ya tiene cocina o se posterga el televisor y el lavarropas, el gasto puede bajar.

Con ese equipamiento completo, más el primer alquiler y el depósito del ejemplo, la inversión inicial queda entre $5.490.000 y $6.090.000, antes de honorarios y otros gastos. Así, instalarse comprando todo nuevo y al contado puede llevar alrededor de $6 millones.

Las cuotas: alivio inicial, carga mensual después

Las promociones de los comercios permiten repartir parte de esas compras en 12 o 18 pagos. Para quien tiene tarjeta y límite disponible, la financiación puede facilitar una mudanza que de otra manera exigiría varios millones juntos.

Pero conviene diferenciar el precio de los productos del costo final financiado. Una compra de $4.000.000 a $4.500.000, distribuida en 12 cuotas sin interés, representa aproximadamente $333.000 a $375.000 por mes. En 18 cuotas, serían entre $222.000 y $250.000.

Si las cuotas alcanzan los $500.000 o $600.000 durante un año, el total pagado será de $6.000.000 a $7.200.000. Ese escenario puede responder a una compra más amplia o a un costo de financiación y debe revisarse en cada promoción.

El equipamiento es una compra inicial, pero sus cuotas se convierten en una obligación mensual hasta terminar de pagarlo. Por eso, financiar reduce el dinero necesario al comienzo, aunque exige que el ingreso alcance para sostener simultáneamente alquiler, servicios, comida y tarjeta.

Los gastos que llegan todos los meses: $1.550.000

Después de la mudanza, las boletas empiezan a seguir de cerca a quienes, además, están apenas acostumbrándose a pagarlas. Luz, gas, internet y, cuando corresponden, expensas pueden representar en conjunto entre $250.000 y $300.000 mensuales dentro de este escenario.

La alimentación ocupa otro lugar importante. Los datos publicados sobre el relevamiento de septiembre del Observatorio de la Facultad de Ciencias Económicas de la UNPSJB ubican la canasta básica alimentaria para un adulto en alrededor de los $430.500 mensuales. Es un indicador de alimentos básicos, no un presupuesto completo para vivir solo.

En el supermercado también se compra detergente, papel higiénico, jabón, bolsas de residuos y productos de higiene personal. Si se agregan compras varias y un margen para ropa y alguna salida, este informe contempla un costo aproximado de $700.000 mensuales para alimentos y otros consumos personales.

Se trata de un presupuesto práctico, distinto de una Canasta Básica Total. No corresponde sumarle otra canasta completa, porque se superpondrían gastos.

Con esas referencias, la cuenta mensual queda así (siempre hablando de estimados o precios promedio):

➡️ Alquiler: $600.000
➡️ Servicios y expensas (si corresponden): $250.000
➡️ Alimentación y compras varias: $700.000
🏠 Total mensual estimado: $1.550.000

A ese total pueden agregarse transporte, cobertura médica particular, estudios u otros compromisos personales que no estén contemplados en las partidas anteriores. También falta un margen para afrontar una reparación o reemplazar algo que se rompa.

Si durante el primer año se destinan otros $500.000 a la tarjeta por equipamiento, el presupuesto pasa a $2.050.000 mensuales. Con una financiación sin interés y cuotas menores, la carga será más baja, aunque igualmente se sumará a los gastos habituales.

La “generación boomerang”: volver después de los 30

La dificultad para sostener estos gastos atraviesa a quienes buscan mudarse por primera vez y también a quienes ya lo hicieron. Volver a la casa familiar después de los 30 es una posibilidad dentro de un fenómeno más amplio, conocido como “generación boomerang”: adultos que se independizaron y luego regresaron.

Los datos nacionales ayudan a dimensionar el problema. Según la Fundación Tejido Urbano, el 38,3% de las personas de entre 25 y 35 años continúa viviendo con sus padres. La entidad señala, además, que durante la última década esa proporción se mantuvo entre el 36% y el 40%.

Otro relevamiento, del Centro de Investigaciones Sociales de la UADE, identificó que el 15% de los encuestados había vuelto a vivir con sus padres después de haber vivido solos. La edad media de emancipación se ubicó en 28,1 años.

Permanecer en la casa familiar y regresar después de haberse ido son situaciones distintas. En ambas, compartir gastos puede funcionar como una ayuda para estudiar, reorganizarse después de una separación o reunir dinero para otro intento.

En Comodoro, la observación de Altuna sobre una menor cantidad de jóvenes que consultan para independizarse aporta una señal local. No alcanza para medir cuántos postergan la mudanza, pero muestra cómo esa dificultad aparece también en el mostrador de una inmobiliaria.

Todos estos valores dejan clara la dificultad que enfrentan los jóvenes de Chubut en promedio: para dejar la casa de los padres hace falta reunir el dinero de entrada y contar con un ingreso capaz de sostener los meses siguientes.

La primera llave puede conseguirse con ahorros, cuotas y ayuda familiar. Lo más difícil viene después, cuando hay que pagar el segundo alquiler, reponer la comida y afrontar las boletas sin que la tarjeta termine cubriendo lo que el sueldo ya no alcanza a pagar.

En definitiva, y en un contexto cada vez menos favorable para los jóvenes, cada mamá y cada papá de la provincia evaluará si tener al nene de 27 años todavía viviendo en casa es una bendición o una complicación para sus planes cotidianos.

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