El obispo Canecin eligió un lugar muy especial para celebrar la Exaltación de la Cruz
El obispo de Goya eligió el predio de la Santísima Cruz, sobre la Ruta 123, para presidir la Exaltación de la Cruz. En medio de la homilía dejó una frase que define a los correntinos y un pedido concreto para acompañar a los peregrinos.
Monseñor Adolfo Canecin presidió una eucaristía en el predio donde se construye el templo de la Santísima Cruz, sobre la Ruta Nacional 123, en Mercedes, y dejó una frase que quedará grabada. El obispo de Goya encabezó la celebración en el día de la Exaltación de la Santa Cruz, acompañado por el párroco Luis Alberto Adis, diáconos y una multitud de peregrinos y devotos correntinos.
La jornada comenzó con el rezo del Santo Rosario y culminó con un chocolate compartido entre los presentes. Pero el momento central fue la homilía, donde Canecin puso el foco en la necesidad de acompañar la religiosidad popular, entendida como una verdadera espiritualidad y un lugar teológico.
Un llamado a la acogida
El obispo exhortó a generar espacios de acogida para quienes se acercan a la Cruz Gil. Tomó como modelo el relato de los discípulos de Emaús (Lc 24) y propuso mirar la actitud de Jesús para acompañar a los peregrinos: “Como Jesús, nosotros tenemos que acompañar a los peregrinos y devotos en silencio”, afirmó.
Invitó a releer ese pasaje evangélico, hacer un discernimiento comunitario y preguntarse cómo acoger y acompañar pastoralmente esta expresión de la fe popular.
“Está grabado en nuestros huesos”
En un tramo de su mensaje, Canecin dejó una definición que resume el sentir de la provincia: “Los dos grandes amores de un correntino son la Virgen de Itatí y la Cruz de los Milagros y eso está en nuestra historia, está grabado en nuestros huesos, nuestra cultura, hasta lo más hondo y profundo de nuestro ser. Desconocer esto es desconocer la cultura y querer negar la historia”.
El obispo recordó también la propuesta del papa Francisco, sintetizada en el “ABC”, y animó particularmente a orar por los difuntos y utilizar el Novenario elaborado por el obispo emérito Ricardo Faifer junto con los sacerdotes Luis María Adis —el padre Lucho— y Julián Zini.
Canecin alentó a continuar construyendo en el predio de la Santísima Cruz un lugar de recibimiento y acogida para los peregrinos, desde donde la Iglesia pueda acompañar pastoralmente a quienes llegan hasta la Cruz Gil.


