El obispo habló de la violencia y las adicciones: el mensaje que conmovió a Salta
Un obispo tomó el micrófono en la Catedral de Salta y habló sin filtro de lo que nadie quiere escuchar. Su mensaje sobre la violencia, el miedo y las adicciones dejó a más de uno pensando. ¿Qué fue lo que dijo?
En el marco de la Solemnidad de la Bienaventurada Virgen del Milagro, la Catedral Basílica de Salta fue escenario de la Misa Estacional, presidida por monseñor Darío Rubén Quintana Muñiz, obispo prelado de Cafayate. Durante su homilía, el religioso abordó con crudeza los flagelos que atraviesan la sociedad salteña: la violencia, la inseguridad, las adicciones y la falta de diálogo.
Bajo el lema “Señor del Milagro, tú eres nuestra paz. Oramos para recibirla y servimos para darla”, Quintana Muñiz subrayó que la paz no puede quedarse en el templo. “La paz que hemos venido a buscar debe permanecer en nosotros para desterrar la violencia de nuestra bendecida tierra salteña”, expresó, y convocó a construir “una Salta más fraterna, segura y solidaria”.
Un llamado directo a la sociedad
El obispo no evitó temas dolorosos. “No podemos cerrar los ojos a la dolorosa realidad de la violencia que observamos a diario en nuestra sociedad”, afirmó. También se refirió al miedo que crece en los barrios: “Nos duele ver la inseguridad creciente en nuestros barrios, donde el miedo se apodera de los vecinos”.
En su mensaje, mencionó la violencia intrafamiliar, donde advirtió una ausencia de respeto y diálogo, y fue contundente al hablar de las adicciones: “Destruyen la vida de nuestros jóvenes”, dijo, al tiempo que alertó sobre la intolerancia y la agresividad en la convivencia cotidiana.
“No podemos responder a la violencia con más violencia”
En otro tramo de su homilía, Quintana Muñiz sostuvo que honrar a la Virgen implica defender la vida y la paz en el día a día. “No podemos ser indiferentes ni responder a la violencia con más violencia”, remarcó, y llamó a sanar los vínculos familiares, educar en el respeto y tender una mano a quienes padecen adicciones o malas acciones. “El verdadero cambio empieza en cada uno de nosotros”, aseguró.
El obispo también destacó la presencia de los peregrinos que llegan desde distintos puntos de la provincia, caminando en oración para recibir la paz en sus corazones, familias y hogares. Y pidió que ese compromiso se extienda más allá de la celebración.