El Observatorio de la UNaM anticipa un 2027 incierto: los dos escenarios que maneja para la economía
El informe del Observatorio Kûmbykuaa de la UNaM proyecta un crecimiento del 2,7% para este año y advierte sobre una recuperación desigual. Qué puede pasar con la inflación, el dólar y las reservas de cara a 2027.
El Observatorio Económico Kûmbykuaa de la Facultad de Ciencias Económicas de la UNaM presentó en Posadas su segundo informe de coyuntura, un trabajo que proyecta un crecimiento del 2,7% para 2026, advierte sobre la heterogeneidad entre sectores y plantea dos escenarios posibles para 2027.
La presentación se realizó en el Salón del PATEC, dentro del campus universitario, y reunió a autoridades de la Facultad, economistas, profesionales, docentes, estudiantes y público interesado. El informe, denominado “Escenarios macroeconómicos: entre el crecimiento heterogéneo y la incertidumbre de 2027”, incluyó comentaristas invitados y un espacio de intercambio para discutir los principales resultados.
Agustín Staudt, coordinador del Observatorio, explicó: “Estamos presentando el segundo informe de coyuntura económica del Observatorio Kûmbykuaa, donde se va a discutir un poco el estado de situación de la economía nacional y provincial, y un poco en vistas a qué podemos esperar de los siguientes meses”.
Una economía a dos velocidades
El documento ubica el crecimiento del Producto Interno Bruto argentino en torno al 2,7% para 2026, de acuerdo con el Relevamiento de Expectativas de Mercado de julio, una estimación que se encuentra por debajo del 5% previsto originalmente por el Gobierno nacional. Sin embargo, uno de los principales puntos del análisis es que esa recuperación no alcanza de la misma manera a todas las actividades.
Staudt indicó que el estudio pone el foco en “esta idea de economía en dos velocidades con dos sectores totalmente distintos que avanzan de forma distinta” y también en lo que puede suceder durante los próximos meses “en cuestiones relacionadas a la inflación, al tipo de cambio, a cuestiones de políticas del Gobierno nacional”.
Según el informe, la energía, la minería y las actividades vinculadas al complejo agroexportador explican una parte importante del crecimiento de los agregados nacionales. En contraste, el consumo masivo, la construcción y segmentos de la industria orientados al mercado interno continúan con un desempeño más débil.
Horacio Simes, decano de la Facultad de Ciencias Económicas de la UNaM, señaló que esa característica ya había sido identificada en el primer informe y ahora muestra señales de continuidad. “En términos generales, lo que podemos observar es la consolidación de ciertas tendencias. En el primer informe destacábamos la existencia de una economía dual, de un crecimiento a dos velocidades, entre sectores muy pujantes vinculados con la energía y el sector extractivo primario, y un sector que se ralentizaba, como es la industria, los servicios, el comercio en general”, explicó.
Esa dinámica se desarrolla además en un escenario internacional complejo. El análisis incorpora las consecuencias del conflicto en Medio Oriente sobre el precio del petróleo, la política monetaria y electoral de Estados Unidos y el aumento de la competitividad manufacturera de China. Para Argentina, una suba del crudo puede favorecer los ingresos por exportaciones energéticas, aunque simultáneamente incrementa determinados costos externos.
Reservas, inflación y dos escenarios para 2027
Uno de los principales interrogantes está vinculado con la disponibilidad de divisas durante el segundo semestre, cuando disminuya el volumen de liquidaciones provenientes del sector agropecuario. El informe también considera que los ingresos asociados a inversiones extranjeras y proyectos alcanzados por el RIGI todavía resultan limitados para modificar sustancialmente esa restricción.
Sobre el horizonte inmediato, Staudt afirmó: “Un poco el panorama es incierto. Es decir, hay mucha incertidumbre hacia lo que vendrá. Sí es cierto que las herramientas del Gobierno nacional están cada vez más acotadas y eso es algo que lo vamos a discutir hoy”.
La desaceleración de la inflación aparece como otro de los elementos centrales, aunque el informe advierte que la evolución de los precios todavía convive con dificultades en el poder adquisitivo, el consumo y la recuperación sostenida de los salarios. A esto se suman las presiones relacionadas con el nivel de reservas y el comportamiento del tipo de cambio.
Simes explicó: “Si uno ve una perspectiva de desaceleración de la inflación, no termina de levantar las restricciones y las presiones sobre el tipo de cambio y, sobre todo, sobre el nivel de reservas”.
A partir de esas variables, el trabajo plantea dos posibles escenarios para 2027, año atravesado además por el calendario electoral. El primero fue denominado centrípeto y contempla mayor estabilidad, acceso al crédito externo y capacidad para sostener el frente cambiario. El segundo, identificado como centrífugo, prevé mayores dificultades, incremento del riesgo país y presiones sobre el dólar.
“Vemos dos escenarios bastante bien diferenciados: uno de estabilidad con la capacidad del Gobierno nacional de cumplir con las obligaciones, por ejemplo, los pagos de vencimiento de la deuda externa y de sostener el tipo de cambio en niveles que no impliquen una aceleración de la inflación; y vemos otro escenario, también movido por el contexto externo, con más dificultades para mantener controlables o estables en la medida de lo deseado este tipo de variables”, detalló Simes.
Qué pasa en Misiones
Para Misiones, el informe identifica tres factores especialmente relevantes durante lo que resta de 2026: la evolución del tipo de cambio real, la recuperación del poder adquisitivo de los hogares y el resultado de las gestiones ante Nación por un régimen fiscal diferencial. Por su condición fronteriza, el comportamiento cambiario adquiere además una incidencia directa sobre el comercio y la competitividad provincial.
El Observatorio Kûmbykuaa funciona dentro del ámbito de Vinculación y Transferencia del Parque de Apoyo Técnico Económicas (PATEc) y trabaja en la recolección, procesamiento y difusión de información estadística nacional y regional, con especial énfasis en datos de Misiones. También elabora documentos técnicos, estudios sobre desarrollo económico sostenible, propuestas de políticas públicas y consultorías para organismos estatales, empresas y organizaciones de la sociedad civil.
Staudt explicó que los documentos se construyen a partir del intercambio con docentes y autoridades de la Facultad y adelantó: “La idea es seguir armando informes mensuales de la coyuntura económica, siempre con los temas de la coyuntura económica que están en discusión en ese momento”.
La propuesta busca además que los datos funcionen como punto de partida para la discusión pública y no solamente como un documento académico. “Lo que queremos del Observatorio Kûmbykuaa, entre otras cosas, es sumarnos al debate y aportar nuestra visión y nuestra mirada o perspectiva de la economía misionera y la economía a nivel nacional”, sostuvo Staudt.
Simes remarcó finalmente la función que pretende cumplir la Facultad con la generación de estos espacios. “Para nosotros es muy importante generar un espacio, primero, de procesamiento de la información para que puedan contar los usuarios, públicos y privados, con información actualizada, casi en tiempo real en algunos indicadores, que luego se puedan convertir en informes que nos habiliten este tipo de espacios de debate”.
El Segundo Informe de Coyuntura busca así aportar una lectura sobre una economía que muestra crecimiento en sus indicadores generales, pero diferencias profundas entre sectores y múltiples interrogantes hacia 2027. En ese escenario, el Observatorio continuará con el seguimiento de las variables nacionales y provinciales y la elaboración periódica de nuevos análisis.