El oficio que aprendió de chico en San Luis y que ahora lo llevó a vestir al Papa
Pensó que su lugar era una parroquia de San Luis, pero un encargo inesperado lo puso a bordar las vestiduras del papa León XIV. Enterate cómo llegó.
Tomás Valentín Gómez tiene 27 años, nació en Merlo, San Luis, y fue elegido para bordar las vestiduras que usará el papa León XIV en el Santuario de Nuestra Señora de Lourdes, en Francia, el próximo 26 y 27 de septiembre. Lo que empezó como una ayuda a la parroquia de su barrio terminó convertido en un oficio que cruzó el océano.
La relación de Tomás con la Iglesia viene desde muy chico. Su abuelo materno lo llevaba a misa todos los fines de semana y, a los cinco años, ya ayudaba en el servicio del altar. Ahí se enamoró de la ropa de los sacerdotes, sobre todo de los colores que cambian según el calendario litúrgico.
En 2016, la parroquia necesitaba ornamentos nuevos y Tomás propuso confeccionarlos junto a la sacristana. Después su mamá le regaló una máquina de coser y aquella tarea se transformó en algo más serio. Con el tiempo llegaron los pedidos y nació su propio proyecto: JOSEPH, inspirado en San José.
Los encargos empezaron a multiplicarse: sacerdotes de San Luis, La Rioja, el sur del país y la Arquidiócesis de Córdoba. También hizo piezas para la Catedral de Buenos Aires, algunas de las cuales usa el arzobispo.
De San Luis al Vaticano
Mientras estudiaba abogacía, en 2019 lo invitaron a una experiencia de verano en la Basílica de San Pedro, en el Vaticano, donde colaboró en el servicio del altar y en la sacristía. En ese viaje conoció Lourdes y sintió que era un lugar especial: "Me resultaba familiar, como si hubiera estado aquí desde siempre", contó a TN. Volvió a la Argentina, entró al seminario de su diócesis y estuvo tres años. Después trabajó en una empresa de eventos y empezó Protocolo y Ceremonial.
En agosto de 2025 volvió a Lourdes como voluntario, esta vez por dos semanas. Tocó el órgano, cantó en misas en español e italiano, ayudó como ceremoniero y acompañó a peregrinos. Un sacerdote argentino y otros del santuario le propusieron quedarse más tiempo. Cuando regresó al país, en enero recibió una carta del rector del santuario invitándolo a volver para colaborar en la liturgia y la pastoral hispana.
El conjunto que usará el Papa
Hoy Tomás trabaja junto a la hermana Marta, responsable del taller de costura del santuario, en las prendas para la visita papal. El conjunto incluye la vestidura principal de la misa, las de diáconos y sacerdotes, una mitra y una estola blanca para la llegada a la Gruta y la procesión de las velas.
El color predominante será el verde, porque la misa cae en un domingo del Tiempo Ordinario, con detalles en blanco y dorado, una cruz que baja desde el cuello, una rosa bordada y el escudo papal. "Todo el conjunto busca expresar la identidad y la espiritualidad de Lourdes, sin perder la sobriedad y la belleza propias de una celebración litúrgica", explicó Tomás.
No es la primera vez que está cerca de un Papa. En 2019 habló con Francisco: "Cuando lo vi por primera vez, espontáneamente le dije que era argentino. Me miró, se rió y me preguntó: '¿Y qué hacés acá?'".
Sobre vestir al Papa, Tomás no duda: "Es un honor inmenso". Y si llega a saludarlo, ya tiene pensada la primera palabra: "Gracias".
Las señales de sus abuelos
En medio de las telas y los hilos, Tomás piensa en sus tres abuelos, ya fallecidos. Su abuelo materno, el de las misas, y los paternos, que murieron en los últimos tres años. "Mi abuelo me llamaba casi todos los días; ahora ese llamado ya no llega, pero lo encuentro en el aroma de un café, al planchar una camisa o en pequeños gestos de la vida cotidiana", contó.
Lo que arrancó como una mano para la parroquia de Merlo terminó llevándolo hasta el Papa. Para Tomás, esto no es un punto de llegada, sino una etapa más de un camino que recién empieza.
Fotos: gentileza Tomás Valentín Gómez / AP Andrew Medichini