El oftalmólogo que se formó con una eminencia y ahora invierte en un edificio histórico de Rosario
Con 5.300 consultas por mes y 35 oftalmólogos, la clínica de Matko Vidosevich ya no entra en 450 metros cuadrados. La mudanza a un edificio patrimonial acaba de arrancar, pero hay un detalle del proyecto que recién se conoce.
Matko Vidosevich lidera una clínica de microcirugía ocular que recibe 5.300 consultas por mes y acaba de iniciar la mudanza a un inmueble patrimonial en Corrientes y Catamarca. La obra, que demandará tres años, multiplicará por más de cuatro la superficie actual.
Los números de la clínica Microcirugía Ocular Rosario son elocuentes: cada mes pasan unos 5.300 pacientes por consulta y se otorgan alrededor de 9.000 turnos para controles, cirugías, estudios e investigación. Desde su fundación, hace 17 años, el crecimiento fue constante y se apoyó en tres pilares: recursos humanos, tecnología e infraestructura. Este último punto exigía un salto cuantitativo, y Vidosevich decidió darlo con una fuerte inversión para trasladar la clínica a la esquina de Corrientes y Catamarca.
"Es un edificio de valor patrimonial, estamos trabajando muy bien con los equipos técnicos del área de preservación de la Municipalidad, porque es una obra importante, son tres años en total para tener listo todo el edificio", explicó el médico a Negocios de La Capital. Hoy la clínica funciona a pocos metros, sobre Corrientes al 300, en 450 metros cuadrados. El nuevo proyecto contempla 2.000 metros cuadrados, con planta baja y primer piso, más un módulo en altura que podría llegar hasta los diez pisos, aunque en esta primera etapa se construirán los primeros cuatro. La mudanza inicial se concretará en unas pocas semanas, ya que el área de investigación ya tiene su espacio listo en un ala del inmueble.
El equipo está integrado por 35 oftalmólogos y se especializa en microcirugía ocular, con prevención, diagnóstico y tratamiento de todas las patologías vinculadas al ojo y la vista. Vidosevich, en particular, se dedica a cirugía de mácula, retina y vítreo, catarata y refractiva.
De discípulo a referente
La historia de cómo llegó a liderar este espacio tiene un origen fortuito. "Yo estaba comenzando en una clínica de oftalmología rosarina y ahí conocí una persona que tenía una enfermedad que no le encontraban la vuelta. Entonces, ese paciente me pidió que le averigüe quiénes eran los mejores del país. Busqué y le recomendé a Ricardo Dodds, que era una eminencia. El paciente me pidió que le consiga el turno, se lo programé y, como era una persona grande que estaba sola, le dije: 'Yo te acompaño'", relató.
Ese viaje a Buenos Aires cambió su carrera. Al conocer a Dodds, quedó impactado por su calidad humana y le pidió quedarse a observar cómo atendía a otros pacientes. El vínculo derivó en una relación de maestro y discípulo: viajaba todos los lunes y martes a la clínica del especialista en Buenos Aires. Esa formación, que duró años, le abrió las puertas a congresos y visitas a los principales centros de Estados Unidos y Europa, donde conoció a los mayores cirujanos oculares del mundo. "Fueron épocas donde aparecieron los saltos tecnológicos para los equipos de cirugía oftalmológica, en solo cinco años cambió mucho todo. Fue entre los 80 y los 90 y eso permitió un crecimiento muy grande de esta especialidad", recordó.
De vuelta en Rosario, trabajó en distintos sanatorios y en el Hospital Centenario, donde fue el primero en realizar este tipo de cirugías. Hace 17 años decidió independizarse y fundó Microcirugía Ocular Rosario junto a sus hermanos, que siguen acompañándolo. En paralelo, selló un acuerdo estratégico con el Grupo Gamma para liderar el sector de oftalmología. "Ellos necesitaban desarrollar más el área y veían el gran potencial que tenía. Hicimos un acuerdo donde nosotros traíamos las cirugías a los quirófanos del Gamma y teníamos la atención en los consultorios de Micro", contó. La idea es mantener ese vínculo a largo plazo, incluso con el nuevo edificio en marcha.
Investigación con proyección global
El área de investigación es la más joven de la clínica, pero ya logró un hito: la semana pasada les informaron que salieron primeros, junto a un centro porteño, en cantidad de pacientes realizando estudios genéticos. Empezaron con cinco pacientes en los protocolos y hoy suman cien. "Nos rodeamos de gente capaz, formamos un grupo de investigación y nos asociamos con profesionales de Buenos Aires que lideran también la investigación. En el último año y medio logramos sumarnos al boom de investigación a nivel mundial en oftalmología, y sumarnos al posicionamiento de Argentina a nivel global", detalló. Dos estudios de la clínica sobre retina están en el top mundial tras competir con investigaciones de Estados Unidos.
El anhelo de Vidosevich viene de familia: su padre, Holmer Vidosevich, fundó el Sanatorio Rivadavia en Villa Constitución, que sigue activo. "Desde chico quería tener un sanatorio", confesó. La segunda generación ya está en marcha: su hijo Darko fue medalla de oro y mejor promedio en la universidad pública y hoy se especializa en el Hospital Pedro Lagleyze de Buenos Aires; su hija María se recibió de médica y trabaja en el área de investigación, mientras que Ivo está terminando Administración de Empresas y comenzará un posgrado como contador.
Más adelante, el médico planea desarrollar una fundación para realizar cirugías oculares a personas sin recursos. "Mi idea es potenciar a las personas que trabajan conmigo, porque estoy convencido de que será una de las mejores clínicas del país. Pero, en unos años, yo quiero acompañar, no liderar. A eso apunto", concluyó.
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