El ojo que todo lo ve en Jujuy: así cazan a los que intentan escapar
¿Pensabas que la calle estaba sola? Estos cinco drones sobrevuelan Jujuy y ya tienen su especialidad: seguir a los que intentan escapar sin que se den cuenta. Lo que hicieron en Alto Comedero es solo una muestra.
La Policía de Jujuy sumó hace meses un aliado que no duerme ni se distrae: un sistema de vigilancia aérea con drones que trabaja codo a codo con el Centro de Monitoreo 911. Las unidades del Área de Vehículos Aéreos No Tripulados (VANT) no son simples cámaras que filman desde el cielo. Transforman las imágenes en vivo en la guía exacta para las patrullas que recorren las calles, según informó la fuerza provincial.
El operativo incluye cinco dispositivos de última generación que se convirtieron en una herramienta clave para la prevención del delito en distintos barrios jujeños.
Qué llevan adentro estas aeronaves
Los operadores policiales se entrenan bajo las normativas de la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC). Cada dron, del modelo DJI Matrice 4T, está equipado para actuar cuando la oscuridad o el terreno juegan en contra.
Cuando cae la noche o la vegetación impide ver a simple vista, las cámaras térmicas identifican el calor corporal en la penumbra. También cuentan con visión nocturna, reflectores de alta potencia para iluminar zonas oscuras y altavoces que permiten transmitir indicaciones o advertencias directamente desde el aire.
En cuanto al rendimiento, estas aeronaves pueden elevarse hasta los 6.000 metros y mantener una transmisión lineal de video de hasta 30 kilómetros de distancia. Un sistema de tres baterías brinda casi 50 minutos de autonomía por batería, lo que permite sostener patrullajes o rastrillajes prolongados sin perder señal.
Un escudo que evita riesgos en la calle
Más allá de los datos técnicos, el valor principal del sistema radica en cómo cuida la vida de los vecinos. Cuando un vehículo o un sospechoso intenta darse a la fuga, la computadora del dron permite fijar el objetivo y realizar un seguimiento automático en tiempo real.
De este modo, la fuerza policial evita persecuciones a alta velocidad por calles concurridas o zonas residenciales, reduciendo al mínimo el riesgo de accidentes para peatones y transeúntes. Mientras el "ojo electrónico" acompaña la huida desde las alturas, envía la geolocalización precisa a las unidades en tierra —como el CEOP o el Grupo Especial Motorizado (GEM)— para concretar interceptaciones seguras.
De la teoría a la calle: casos en el terreno
Los resultados prácticos se reflejan en los partes diarios. En un procedimiento reciente iniciado en Alto Comedero, el dron "Apolo 4" acompañó desde el aire el recorrido de una camioneta cuyo conductor alcoholizado había intentado embestir a un oficial. Mientras el vehículo maniobraba a gran velocidad y cruzaba semáforos en rojo, la cámara lo siguió de manera autónoma hasta que se detuvo en el barrio Malvinas, permitiendo que las patrullas lo rodearan sin poner en peligro a terceros.
En ese mismo sector urbano, el mismo dron detectó el instante exacto en que cuatro hombres abandonaron un auto tras protagonizar una agresión e intentaron ocultarse dentro de una casa, marcando la vivienda exacta para la intervención de los agentes.
La tecnología también demostró su eficacia en intervenciones complejas en barrios como el asentamiento 28 de Septiembre o San Francisco de Álava. Allí, unidades como "APOLO 02" y "APOLO 5" brindaron cobertura perimetral desde el cielo mientras las patrullas terrestres intervenían ante denuncias por agresiones con armas blancas, resguardando el lugar y guiando la detención de los sospechosos.
Más allá del patrullaje
Aunque la persecución del delito suele llevarse la atención principal, el sistema aéreo tiene un horizonte más amplio. Las unidades están preparadas para colaborar en la búsqueda de personas extraviadas, rastrillajes en zonas de difícil acceso y monitoreo de incendios.
Una herramienta tecnológica que, desde lo alto, busca aportar rapidez y tranquilidad en las calles jujeñas.