El olor a gas que alarmó a todo un barrio: lo que encontraron en la planta de Camuzzi
Vienen reclamando a Camuzzi y al Municipio que refuercen la seguridad del predio, pero los robos no paran: ya se llevaron el 50% del cerco perimetral y las luminarias. Y ahora el olor a gas tiene a todo el barrio en vilo.
Los vecinos del barrio Melipal, en Neuquén, están en alerta por una seguidilla de intentos de robo en la planta de distribución de gas de la zona. En el último episodio sintieron un fuerte olor a gas y tuvieron que llamar a Camuzzi.
Según denunciaron, no se trata de un hecho aislado: en dos oportunidades desconocidos intentaron llevarse válvulas de las instalaciones. A eso se suma que durante los últimos días desapareció una parte importante del cerco perimetral, lo que dejó el predio prácticamente abierto.
Zulma Oviedo, vecina del barrio, contó que la situación se repite y que la preocupación crece por las consecuencias que podría traer la manipulación de las instalaciones.
“Nos han robado todo el alambrado que pertenece a Camuzzi y es gente que viene, que anda girando todo el tiempo y, además, han querido robar las válvulas de gas”, relató.
El último intento generó especial temor entre quienes viven en las inmediaciones. “Estos días hemos tenido esta gran preocupación porque justamente el olor emanaba y con el vientito se extendía en todo el barrio”, explicó Oviedo.
El peligro de los robos
La inquietud de los vecinos está directamente relacionada con el riesgo que supone que personas sin conocimientos técnicos manipulen elementos de una planta de distribución de gas. A esto se suma que buena parte del perímetro que impedía el acceso al lugar fue robado.
Oviedo aseguró que en dos semanas desapareció el 50% del cerco perimetral. Sospechan que quienes ingresan al lugar buscan elementos que puedan tener algún valor, sin medir el peligro que implica intervenir sobre las instalaciones.
“Simplemente deben haber mirado algo, alguna pieza que les interese y se arriesgan, se arriesgan y arriesgan a todo el barrio en todo caso”, agregó.
Para los vecinos resulta imposible mantener una vigilancia permanente. Por eso recurren a la Policía cada vez que detectan personas en el lugar. “No podemos estar atentos todo el tiempo, las 24 horas”, explicó.
“Por más que los llamamos, ellos vienen enseguida, atienden, los sacan, pero se dan la vuelta, vuelven y ellos van a atender otra situación”, describió.
El temor de los vecinos por el riesgo con el gas
Más allá de las pérdidas materiales, el principal temor pasa por las consecuencias que podría ocasionar la manipulación de una válvula o cualquier otro componente vinculado al suministro de gas.
Por ese motivo, los vecinos reclaman medidas para reforzar la seguridad del predio y evitar nuevos ingresos. Oviedo apuntó tanto a Camuzzi como al Municipio y pidió una intervención que permita proteger las instalaciones.
Más reclamos en el barrio
A los intentos de robo en la planta de gas se suma otra situación que preocupa a los habitantes del sector: los constantes daños y robos en las luminarias públicas.
Según Oviedo, los focos son sustraídos o directamente destruidos, dejando sectores del barrio a oscuras y complicando todavía más la prevención de nuevos hechos de inseguridad.
“Directamente no sé cómo hacen: roban arriba los focos, directamente los sacan o los rompen y ese es otro tema”, concluyó.