El operativo que usó el gobierno para sacar a Bolsonaro de Brasil y que ahora complica todo con Lula

¿Qué operativo montó el gobierno argentino para facilitar la salida de Flavio Bolsonaro de Brasil y por qué ahora complica el vínculo con Lula?

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El operativo que usó el gobierno para sacar a Bolsonaro de Brasil y que ahora complica todo con Lula
El operativo que usó el gobierno para sacar a Bolsonaro de Brasil y que ahora complica todo con Lula

La salida de Flavio Bolsonaro desde Brasil hacia Estados Unidos, con un paso breve y discreto por Misiones, sumó un nuevo capítulo de tensión entre Buenos Aires y Brasilia. La participación del gobierno argentino en el operativo que facilitó esa huida fue leída en ámbitos diplomáticos de ambos países como un golpe adicional a un vínculo ya deteriorado desde hace años.

El episodio se produce además en un contexto delicado: Javier Milei no reconoció el triunfo de Luiz Inácio Lula da Silva en la segunda vuelta electoral del domingo pasado frente al hijo del expresidente Jair Bolsonaro.

Un vínculo que ya venía roto

La relación entre ambos presidentes arrastra una conflictividad que se profundizó durante la campaña. Milei respaldó abiertamente a Bolsonaro desde el inicio y participó del lanzamiento oficial de su postulación a fines de julio en San Pablo. Ese gesto, sumado a los insultos contra Lula en los días previos a la segunda vuelta —lo tildó de “ladrón” y puso en duda la transparencia del conteo de votos—, terminó de enfriar el vínculo.

Desde agosto pasado, ambos gobiernos rebajaron la representación diplomática a la categoría de encargados de Negocios. En ese marco, nadie cree que Daniel Raimondi pueda regresar pronto a Brasilia como embajador, y el retorno de Julio Bitelli a Buenos Aires parece igual de lejano. Milei y Lula se evitan en cada cumbre regional o internacional en la que coinciden.

Sin felicitaciones oficiales

Tras conocerse el resultado electoral, el Gobierno optó por no emitir un reconocimiento formal al ganador. “El Gobierno tomó nota del resultado electoral en Brasil”, dijo el martes el portavoz Adrián Ravier, quien dejó en claro que no habría comunicado de felicitación. “Argentina y Brasil son dos pueblos hermanos, para Javier Milei son más importantes los pueblos que las ideologías”, agregó, y estimó que “seguiremos trabajando como siempre dentro del Mercosur”, a pesar de “las diferencias ideológicas”.

La postura de no reconocimiento a Lula se alineó con las dudas planteadas por Donald Trump, que habló de una elección “amañada”. Fue impulsada sobre todo por el sector que responde al asesor presidencial Santiago Caputo, aunque no fue homogénea dentro del Gobierno.

Voces internas que marcan diferencias

La senadora Patricia Bullrich afirmó el miércoles que “la gente decide en las urnas y su voluntad se respeta”, un modo concreto de reconocer el triunfo de Lula, aunque se mostró crítica de “la utilización de una Justicia no imparcial como instrumento para eliminar a la oposición”, en referencia a las acusaciones judiciales contra los Bolsonaro.

Los aliados de Pro fueron más allá y emitieron un comunicado en el que afirmaron que “Brasil ya eligió” y que “Argentina necesita una política exterior que sepa dialogar más allá de las diferencias y que defienda siempre el interés de los argentinos”. Una forma sutil de diferenciarse de la reacción oficial. Desde ese sector, que sigue siendo aliado de La Libertad Avanza, expresaron preocupación por la continuidad de la relación bilateral después de la salida de Bolsonaro desde el aeropuerto de Puerto Iguazú, Misiones, con destino a Guayaquil y Miami.

Desde el peronismo, en cambio, sostienen que con este episodio “Milei comenzó una etapa de aislamiento”. Como ejemplo, mencionan los llamados al trabajo conjunto que Lula hizo después de su triunfo a presidentes de derecha como el chileno José Antonio Kast y el colombiano Abelardo de la Espriella, ambos de buena sintonía con el libertario.

Próximos cruces y escepticismo

Milei y Lula podrían encontrarse en los próximos eventos internacionales: la Cumbre Iberoamericana en España la semana que viene, la cumbre de presidentes del Mercosur el 4 de diciembre en Montevideo y la cumbre del G20 en Mar-a-Lago diez días después. “Difícil que haya reconciliación entre ambos”, estimaron fuentes diplomáticas.

Como curiosidad, el último encuentro del Mercosur en el que coincidieron fue en Foz de Iguazú, en diciembre del año pasado. Todo fue distancia y frialdad entre ellos durante el breve lapso que compartieron frente a las Cataratas del Iguazú.

Más allá de las diferencias políticas, desde el Gobierno destacan que el vínculo comercial y diplomático entre Argentina y Brasil continuará como hasta ahora. “A nivel técnico se sigue trabajando y mucho”, dijo una voz autorizada de la gestión libertaria, relativizando el impacto de este nuevo desencuentro, que ensombrece un poco más la relación entre los principales socios del Mercosur.

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