El oscuro laberinto de los millones de la AFA: chats revelan las órdenes para mover fortunas al exterior
Chats secretos, facturas con montos millonarios y un circuito que cruzaba el océano: la Justicia desentraña cómo se movían fortunas desde la AFA hacia empresas en el exterior antes de volver en misteriosas valijas de efectivo. Los detalles que complican a las figuras clave del fútbol argentino.
La Justicia investiga un esquema que habría desviado decenas de millones de dólares de la Asociación de Fútbol Argentino. Nuevos mensajes y documentos en poder del juez Luis Armella detallan transferencias millonarias a empresas vinculadas a un empresario santiagueño clave, con el tesorero del organismo en el centro de la escena. Los fondos, provenientes de sponsors de la Selección, siguieron un intrincado camino hacia el exterior antes de volver en efectivo al país.
Según la investigación, entre 2019 y 2021, la AFA envió aproximadamente 60 millones de dólares a tres firmas del empresario Fabián Saracco: Odeoma, Q22 y Stratega. Saracco es señalado como la persona que manejaba los fondos de la entidad antes de la llegada de Javier Faroni y sería muy cercano a Pablo Toviggino.
El dinero salía por conceptos de supuestos servicios que estas empresas le proveían al organismo rector del fútbol argentino y también por rescisiones de contratos. Cada vez que se cancelaba un acuerdo, la AFA debía abonar montos resarcitorios, un mecanismo que habría sido utilizado de manera reiterada.
Las órdenes directas en los chats
Los chats analizados por el magistrado muestran instrucciones precisas. Una persona agendada como “Tovi II” le da indicaciones a Juan Pablo Beacon sobre cómo armar facturas con montos millonarios en dólares que debían enviarse a la firma Odeoma, con sede en Madrid, España.
“Ponele recibo 8836, monto 1.824.000, fecha 24 de enero de 2022”, detalla una de las supuestas conversaciones, que sería una indicación de Toviggino a Beacon. En otro mensaje le aclara: “Perdón hermano, es pago cancelatorio, no pago a cuenta”.
En otro intercambio, “Tovi II” ordena transferir fondos a Q22 y, a un tercero, 144.000 dólares a Stratega. “Importe 144.000, cliente AFA”, le habría dicho. La hipótesis de los investigadores es que todas estas eran maniobras diseñadas para llevar el dinero de la AFA fuera del país.
El circuito hacia Miami y el retorno en efectivo
Los millones enviados a las compañías de Saracco luego eran trasladados a cuentas en Miami a través de un complejo entramado de facturas apócrifas, operado por sociedades como Samtak, Bambo y ML.
Pero el circuito no terminaba allí. Según los chats, el dinero se cobraba en efectivo en la Argentina a través del primer financista de la AFA, identificado como Diego Martín Pasztor. Este habría operado desde una cueva en Avenida Corrientes al 327.
En una conversación, se habla específicamente de entregar “800 K” (800.000) en efectivo. En un audio, el propio Saracco le dice a Beacon que “no se preocupe” si no pueden cumplir con lo prometido a “Pablo”, en lo que se cree es una referencia a Pablo Toviggino.
Pasztor, quien luego fue reemplazado por Fabián Krunkli (alias Fiño), ya había sido procesado entre 2019 y 2021 por lavado de activos en el fuero Penal Económico, por descuentos irregulares de cheques.
El cambio de protagonistas y la escala de la investigación
El rol de intermediario principal para mover dinero al exterior habría pasado de Saracco a la sociedad TourProdEnter, propiedad del empresario Javier Faroni y su esposa Erica Gillette. Esta firma transfirió casi 55 millones de dólares a sociedades en Miami.
La causa, que ya cuenta con un sumario confidencial del BCRA, busca determinar si existió una sistemática evasión cambiaria y un posible lavado de dinero. En el expediente se han incorporado chats, audios, planillas manuscritas, facturas y comprobantes de transferencias.
La investigación intenta reconstruir el recorrido de alrededor de 260 millones de dólares que la AFA recibió en el exterior por sponsors, partidos amistosos y la plataforma AFA Play. La hipótesis central es que una parte de esos recursos fue desviada a compañías en Estados Unidos para luego regresar al país en efectivo.