El oscuro perfil digital del acusado: lo que revelaron sus redes sociales tras el crimen
¿Qué revelan las redes sociales del acusado? Un perfil cargado de odio que la Justicia ahora investiga como posible detonante del crimen. Los detalles que nadie te contó.
El rastro digital de Valentín Alcida, señalado como el femicida de Sophia Civarelli, muestra una personalidad cargada de resentimiento social y discursos de odio. Su cuenta de X desvela comentarios homofóbicos, racistas y misóginos, junto a un fanatismo político que llamaba a la violencia, reconstruyendo un perfil que ahora la Justicia analiza como posible catalizador del trágico desenlace.
En su perfil de X (@AlcidaValen), Alcida se definía como “Argentino, de derecha y león”, en alusión al presidente Javier Milei. Compartía frecuentemente mensajes de apoyo al Jefe de Estado con la retórica de “neoliberales contra el resto”.
Pero más allá de la política, reposteaba publicaciones que denigraban a mujeres y a la comunidad LGBTQ+. Frases como “Los putos no deberían opinar” o “solo hay una solución: plomo” aparecen en sus publicaciones del último año.


¿Qué más publicaba en sus redes?
Acusado de asesinar a su novia, Alcida solía republicar memes que banalizaban los femicidios. Una imagen del actor Tobey Maguire con la frase “Tal vez el femicidio te hará reflexionar” era parte de su contenido, junto a comentarios despectivos hacia mujeres que se muestran de forma independiente en redes sociales.


Además, reposteaba comentarios racistas, refiriéndose a algunas personas como “estos negritos” o “negros de mierda”. Estas publicaciones no eran aisladas, sino que ayudan a reconstruir el perfil de un joven que finalmente llevó a la práctica la violencia que pregonaba en la virtualidad.
¿Cómo conecta esto con el crimen?
Opiniones como “preferiría bendecir un pedazo de hielo que a parejas homosexuales” hoy cobran un nuevo significado tras el crimen. La Justicia ahora analiza si este entorno digital de odio y radicalización funcionó como un catalizador para el trágico desenlace de Sophia.

Este caso vuelve a poner bajo la lupa la peligrosidad de los discursos de intolerancia en las plataformas sociales, mostrando cómo el odio en línea puede tener consecuencias devastadoras en la vida real.