El oscuro secreto que esconde la mayoría de las familias catamarqueñas
¿Sabías que el consumo de los padres es el principal disparador de crisis familiares en Catamarca? Las profesionales de la Secretaría de Familia revelan cómo el "efecto contagio" afecta a los niños y qué están haciendo para frenarlo.
Las licenciadas Belén Gordillo, Violeta Palavecino y Delicia Moreno, del equipo de la Secretaría de Familia de Catamarca, revelaron una realidad que pocos quieren ver: el consumo problemático en los padres es el principal detonante de las crisis familiares.
En una entrevista con "Mañana Central", las profesionales describieron un panorama preocupante que afecta a las familias más vulnerables de la provincia: los progenitores consumen sustancias en niveles alarmantes, y eso impacta directamente en los niños y jóvenes.
¿Qué está pasando en las familias?
Violeta Palavecino, coordinadora del programa Fortalecimiento Familiar, fue contundente: "Lamentablemente, la gran problemática que encontramos hoy en las familias es el consumo de los progenitores. La mayoría de los papás hoy en día tienen consumo problemático".
Desde la Secretaría de Familia del Ministerio de Desarrollo Social, los programas Fortalecimiento Familiar y PAE (Programa de Acompañamiento para el Egreso de Jóvenes sin Cuidado Parental) trabajan articuladamente con un equipo interdisciplinario: trabajadores sociales, psicopedagogos, psicólogos y área legal.
"Nosotros hacemos visitas domiciliarias, vamos a las escuelas, acompañamos a las familias en su día a día", explicó Palavecino. El objetivo no es solo detectar riesgos, sino reconstruir vínculos y fortalecer la responsabilidad parental.
El "efecto contagio" entre padres e hijos
Delicia Moreno, del equipo técnico, señaló que el consumo de los padres se replica en los hijos: "Al estar en ese entorno, también ellos tienen problemas de consumo. Si mi papá y mi mamá consumen, yo también me sumo a ese consumo". Aunque hay múltiples factores, "el consumo de los progenitores es uno de los que se repite en la mayoría de los casos".
Lo más triste, según las especialistas, es que los padres son cada vez más jóvenes. "Es triste decirlo, pero cada vez son más jóvenes los papás", lamentó Palavecino.
¿Cómo intervienen los programas?
La intervención comienza cuando el sistema de protección detecta un riesgo inminente para niños, niñas o adolescentes. Luego, la familia ingresa al programa de Fortalecimiento Familiar para un abordaje personalizado.
En el caso del PAE, se acompaña a jóvenes de 13 a 25 años. "Buscamos que sigan capacitándose y que puedan insertarse laboralmente. A partir de los 16 años perciben un beneficio, pero deben cumplir con requisitos como estar escolarizados", detalló Belén Gordillo.
El desafío de la adherencia al tratamiento
Las profesionales enfatizaron que el mayor reto no es solo gestionar turnos o derivaciones a salud mental, sino lograr que la persona asuma su consumo y adhiera al tratamiento. Trabajan articuladamente con el área de salud, pero no intervienen directamente en la problemática: acompañan y evalúan la evolución con informes y seguimientos constantes.
A pesar de la complejidad, hay resultados positivos. "El logro del equipo es ese: hemos logrado que niños, adolescentes y también papás hayan salido del consumo", celebraron las coordinadoras.