El otro ejército de San Martín: los cajones de libros que cruzaron los Andes
¿Sabías que San Martín cruzó los Andes con su biblioteca personal? La historia de los cajones de libros que llevó a lomo de mula y el legado que dejó en tres países.
En el aniversario de su muerte, la historia del Libertador esconde una faceta poco conocida: su obsesión por los libros lo llevó a transportar su biblioteca a lomo de mula por la cordillera, con el mismo cuidado que la pólvora.
Mientras San Martín organizaba el Cruce de los Andes, no solo pensaba en cañones y bayonetas. En 1817, ordenó embalar su colección personal en más de trece cajones de madera que desafiaron el frío extremo y las cornisas, protegidos como si fueran municiones.
¿Cuántos libros llevaba el Libertador?
Según la investigación de la escritora sanjuanina Miriam Fonseca, presentada en la Feria del Libro de Buenos Aires, San Martín concibió los libros como herramientas de emancipación contra el colonialismo mental. El catálogo del Museo Mitre, escrito de su puño y letra, revela que al volver de Europa trajo entre 800 y 1.000 volúmenes.
Su biblioteca personal era impresionante: más de 267 obras en 700 volúmenes, entre tratados militares, pensamiento ilustrado, Plutarco y el Quijote.
¿Qué hizo con sus libros en Mendoza, Chile y Perú?
Para el prócer, la instrucción era tan vital como las armas. En 1818, donó formalmente sus libros a Mendoza, dando origen a la Biblioteca Pública General San Martín, inaugurada en 1822.
En Chile, rechazó un premio de 10.000 pesos para uso personal y ordenó destinarlo a la Biblioteca Nacional. En Perú, como Protector en 1821, decretó la creación de la Biblioteca Nacional en Lima, donando toda su colección privada y fusionándola con los tesoros de la Compañía de Jesús, logrando más de 11.000 volúmenes, incluyendo un incunable veneciano de 1499.
La doble odisea de sus libros
No hubo un solo viaje: existieron dos colecciones. La primera, llegada en 1812, fue sembrada en instituciones de Mendoza, Santiago y Lima. Cuando partió al exilio en 1824, lo hizo casi sin nada, tras regalar su tesoro.
En Francia, durante 26 años, construyó una segunda biblioteca en Boulogne-sur-Mer. Tras su muerte en 1850, su hija Mercedes y su yerno Mariano Balcarce la custodiaron, y sus nietas la donaron a la Argentina. Hoy descansa en el Museo Mitre y la Biblioteca Nacional.
La UNESCO reconoció su labor cultural mediante el programa Memoria del Mundo. San Martín demostró que las batallas ganan territorios, pero solo el conocimiento asegura la libertad.