El Pacífico ya está caliente: la apuesta del campo que puede cambiar la cosecha
El Pacífico ya está caliente y el campo santafesino mueve sus fichas: hay un cultivo que cambia de raíz la ecuación de la campaña y una plaga que no da tregua. Lo que se viene en los próximos meses puede definir el bolsillo de miles de familias.
El Océano Pacífico ya muestra valores altos de calentamiento, la señal que confirma que El Niño está en marcha y que podría reordenar por completo la campaña gruesa 2026/27. Así lo describió Natalia Gattinoni, investigadora del Instituto Clima y Agua del Inta Castelar, durante un conversatorio organizado por el Inta Oliveros. Los pronósticos coinciden en que el fenómeno se extenderá hasta el otoño, con mayor intensidad en primavera y verano.
Gattinoni puso un matiz sobre la mesa: "Todos asociamos al Niño con lluvia pero hay que tener en cuenta que hay distintos factores que influyen en el clima, y alguno de ellos puede dejar a algún período sin precipitaciones". Aun así, para Santa Fe el consenso apunta a una mayor probabilidad de lluvias normales y por encima de lo normal, sobre todo en octubre, noviembre y diciembre. También se espera una primavera más fresca.
María José Dickie, de la agencia de extensión Cañada de Gómez del Inta Oliveros, respaldó esa proyección con datos históricos de la región: "En el 100% de los años Niño hubo más precipitaciones, sobre todo entre noviembre y enero". Con la excepción de la campaña 91/92, los rendimientos también fueron superiores al promedio en esos períodos.
Las reservas hídricas acompañan la siembra de maíz temprano, aunque Dickie advirtió que durante el ciclo podrían producirse excesos hídricos que compliquen las tareas, especialmente en la cosecha. No descartó un escenario como el de la última campaña, con una "cosecha interminable".
La nutrición, la prioridad
El entusiasmo de los productores se tradujo en un inicio temprano de la siembra. Fernando Salvagiotti, coordinador del Programa Ecofisiología y Agroecosistemas del Inta, aclaró que un anticipo excesivo no garantiza ventajas porque "la carrera del cultivo empieza cuando emerge". Sí remarcó la importancia de llegar al período crítico a mediados de diciembre para "escaparle a la demanda hídrica de enero".
Para el investigador, el plus climático que promete El Niño habilita estrategias más agresivas. La prioridad, dijo, es la nutrición. "No podemos quedarnos cortos", afirmó, y advirtió que "las mayores brechas de rendimiento se dan en años Niño, justamente por usar tecnología promedio".
La chicharrita, el fantasma que no se va
El mejor escenario climático también trae desafíos sanitarios. Evangelina Perotti, del Inta Oliveros, advirtió que en la zona endémica del norte del país la población de Dalbulus creció respecto del año anterior. En el sur de Santa Fe hubo solo 15 días sin presencia del vector en este ciclo, contra 200 días del ciclo anterior.
"Las poblaciones probablemente no van a estallar en la campaña de maíz de primera pero hay que tener cuidado con el tardío", alertó. El estímulo climático de El Niño puede influir en la biología de la chicharrita, favoreciendo su sobrevivencia y desplazamiento. Como el "vacío sanitario" es una de las formas de control, la especialista puso énfasis en no escalonar los cultivos.
El maíz dio un giro inesperado
Pese a las advertencias, la red de informantes de la GEA relevó una conducta audaz de los productores. Hace un mes, el servicio de estimaciones de la Bolsa había previsto una caída del 7,3% en la intención de siembra maicera, con el mayor recorte en el norte por la chicharrita y los fletes. Pero la campaña dio un vuelco: "Entre promociones y descuentos que se ofrecen con la compra de semilla, la caída de área va a ser menor", explicaron los técnicos.
Y agregaron: "Como nadie quiere dejar el lote con malezas hasta fin de año se está sembrando como nunca soja de primavera, sorgo y también maíz temprano". La entidad observó un "rebote" en la intención de siembra: el recorte interanual se achicaría a 3,6% y se ocuparían 10,6 millones de hectáreas.
La soja se lleva parte del área
Selma López, analista de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires (BCBA), señaló durante un webinar organizado por Acsoja que parte del área que el año pasado se dedicó al maíz en el norte pasará a soja. Estimó que esa región aportará el mayor crecimiento del área sembrada con la oleaginosa, compensando la caída en el sur. En el centro prevé un mix parejo con el maíz. La Bolsa porteña proyecta 17 millones de hectáreas, 200 mil más que en el último ciclo. "Se corta una tendencia descendente", dijo.
El contexto de mercado es favorable. Se espera un aumento de la producción global a 443 millones de toneladas por los incrementos en Brasil y Estados Unidos, pero también un crecimiento de la demanda que resultaría en una leve baja de la relación stock-consumo. Ese escenario puede sostener los precios, que subieron en el último mes. "La señal de precio es más favorable que hace un año", señaló López.
En el mercado local, los valores de presiembra están un 21% más que en el ciclo anterior, lo que "le da más competitividad frente al maíz". Permiten augurar una mejor relación insumo-producto pese a la suba de costos, fundamentalmente del combustible. La prometida rebaja de Derechos de Exportación, del 24% al 21% sobre fines de 2027, contribuye a mejorar esa ecuación.
La Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) difundió su primera proyección de siembra y cosecha para la campaña 2026/27: 16,7 millones de hectáreas, un 2% más que en el ciclo anterior, y 47,8 millones de toneladas recolectadas.
La visión de las Bolsas del interior
Agustín Rodríguez, economista jefe de la Bolsa de Comercio de Santa Fe, señaló que las proyecciones de la campaña sojera en la provincia son "más alentadoras que en la campaña anterior" en márgenes brutos, pese a la suba de los costos logísticos.
Gustavo Augusto, de la Bolsa de Comercio de Córdoba, estimó un desplazamiento del área de maíz hacia soja, sobre todo en los departamentos del Norte. En Entre Ríos, Lautaro Albarracín, de la Bolsa de Cereales provincial, anticipó un aumento de la soja de segunda pese a la caída del área de trigo. El motivo: en el invierno crecieron la colza, la camelina y otros cultivos para biocombustibles, junto con el lino.
El girasol no se detiene
Gabriel Abregos, de la Bolsa de Cereales de Bahía Blanca, indicó que en el sur de la región agrícola hay un final abierto para maíz y soja. Lo que sí crece, por tercer año consecutivo, es el girasol.
La Bolsa de Cereales de Buenos Aires estimó en su panorama semanal que la siembra de girasol cubre el 23,4% de las 3 millones de hectáreas proyectadas para el ciclo 2026/27. El avance se concentró en el norte y centro del área agrícola, con el centro-norte de Santa Fe a la cabeza: las labores se aceleraron y ya alcanzan el 50% del área proyectada, favorecidas por la ausencia de lluvias durante la última semana.