El padre de Agostina Páez revela el devastador estado de su hija tras el escándalo en Brasil
El padre de Agostina Páez rompe el silencio y describe el calvario emocional que vive su hija. ¿Cómo impactaron en ella los rumores de una condena descomunal y qué restricciones enfrenta realmente en Brasil? Los detalles que revelan la otra cara del caso.
El caso judicial de la abogada argentina Agostina Páez en Brasil dio un giro inesperado, mientras su familia lucha contra las secuelas emocionales que dejó la exposición pública y la amenaza de una condena desproporcionada. La Fiscalía brasileña no se opuso a su regreso al país y encuadró la causa como delito continuado, abriendo la puerta a una pena alternativa de trabajo comunitario.
En medio de este nuevo escenario, Mariano Páez, padre de la joven, habló con el programa radial de Fernando Lavecchia y expuso la frágil situación psicológica que atraviesa su hija. Detalló que el impacto del proceso judicial y la repercusión mediática han sido profundos.
¿Cuál es el estado emocional de Agostina?
“Agostina está con tratamiento psicológico y psiquiátrico”, afirmó Mariano Páez sin rodeos. Reveló que su hija se encontraba “muy deprimida” durante las últimas semanas, sumida en la incertidumbre sobre su futuro legal.
Uno de los momentos más críticos para la familia fue la circulación de versiones sobre una posible condena de 15 años de prisión. El padre confesó el temor que esto generó: “Muy en alerta, muy angustiado. Sentía escalofríos cuando se hablaba de una condena de 15 años”.
Calificó esa posibilidad extrema como “una locura”, mostrando el nivel de estrés al que estuvieron sometidos. Este miedo condicionó por completo la vida de la joven abogada en suelo brasileño.
Restricciones y vida en la sombra
Páez aclaró que, si bien su hija nunca estuvo formalmente detenida, sí enfrentaba restricciones de movimiento impuestas por la justicia. “Puede salir para todos lados, menos a Río de Janeiro”, explicó.
Actualmente, Agostina permanece en un condominio, donde busca resguardarse del escrutinio público. Su padre indicó que, a pesar de tener permiso para circular, ella evita hacerlo por temor a posibles amenazas, lo que agrava su cuadro de estrés y vulnerabilidad.
Esta autocensura y el encierro voluntario reflejan las secuelas que van más allá de lo jurídico, afectando su vida cotidiana y su sensación de seguridad.
El nuevo encuadre legal dado por la Fiscalía de Brasil, que tipifica los hechos como delito continuado, cambia las perspectivas del caso. Este enfoque es el que habilita la posibilidad de una pena de trabajo comunitario en lugar de prisión.
Mientras las defensas trabajan con este nuevo panorama, la familia prioriza la recuperación personal de Agostina. Se mantienen expectantes por los próximos pasos procesales, pero con el foco puesto en superar las semanas de fuerte presión y exposición.
El relato de Mariano Páez pone en primer plano el costo humano de un caso que acaparó titulares, mostrando las consecuencias silenciosas que a menudo quedan fuera de los informes judiciales.