El padre que inspiró "Mi viejo": por qué su hijo nunca pudo llamarlo así en vida

¿Por qué el hombre que inspiró "Mi viejo" jamás escuchó la canción que lo inmortalizó? La historia detrás de la letra que José Tcherkaski escribió para su padre y que Piero convirtió en un himno.

· 5 min de lectura
El padre que inspiró "Mi viejo": por qué su hijo nunca pudo llamarlo así en vida
El padre que inspiró "Mi viejo": por qué su hijo nunca pudo llamarlo así en vida

La muerte de Piero, el 7 de octubre, a los 81 años, devolvió a la memoria una de las canciones más cantadas de la música popular argentina: “Mi viejo”. Detrás de esa letra que tantos hijos dedicaron a sus padres hay una historia real, la de Mario Tcherkaski, el hombre que la inspiró y que nunca llegó a escucharla.

La letra la escribió su hijo, José Tcherkaski, y la música y la voz las puso Piero. Desde su lanzamiento en 1969, la canción acompañó a generaciones enteras de padres e hijos. Pero Mario murió cuando José tenía apenas 14 años, mucho antes de que aquel adolescente encontrara en la escritura una forma de recordarlo.

El propio José lo definió con gratitud en una entrevista con LA NACION en 2023: “Fue una persona muy importante para mí”. Antes de convertirse en canción, su historia fue la de un padre que llevaba a su hijo al teatro, que leía mucho y que le contagió el amor por los libros.

El hombre detrás de la letra

Mario era un inmigrante ruso. Venía de una familia de terratenientes y había recibido una buena formación. Dejó Rusia, pasó por distintos países y llegó a la Argentina. En Buenos Aires se ganaba la vida como podía: “Él era un patricio ruso, pero en Buenos Aires se convirtió en vendedor ambulante de sábanas. Le costaba mucho entender el lugar al que pertenecía acá, estaba acostumbrado a otro estilo de vida”, contó su hijo.

Se casó con Berta, descendiente de campesinos polacos, y tuvieron dos hijos: Osvaldo y José. Vivían en un inquilinato y muchas veces el dinero no alcanzaba. Pero cuando Mario hacía una buena venta, se permitía un lujo: “...de repente nos llevaba al restaurante más caro de Buenos Aires y venía el sommelier a mostrarle los vinos. Era medio raro, ¿no?...“, recordó José.

Su padre murió a los 52 años. En la memoria del hijo quedaron sus lecturas, su carácter y todo lo compartido. También una curiosidad que marcó la distancia entre el hombre real y el de la canción: “Yo a mi viejo no le podía decir ‘mi viejo’”, explicó a LA NACION. En su casa, esa no era una forma de dirigirse a él.

De un recuerdo a una canción

Años después de perder a su padre, José escribió un poema sobre él. Lo recuperó cuando empezó a trabajar con Piero, a quien había conocido por compañeros de la revista Siete Días, donde era cronista. Hasta entonces, nunca había pensado en escribir canciones.

“Yo era cronista, que es la última categoría. Ni banquito tenía. En la revista había dos periodistas, grandes poetas, que eran amigos de Piero. Él había dejado de cantar y vendía clériman, lo que usan los curas en el cuello, para poder vivir. Un día vino a visitarlos y ellos le dijeron, apuntándome: ‘Este es el que puede escribir con vos’. Habían visto poesía mía, que para mí era pésima. Yo nunca había valorizado lo que escribía y nunca había pensado en escribir una canción”, recordó a LA NACION.

José volvió a aquel poema y encontró una frase que le gustaba: “Viejo, mi querido viejo”. A partir de esas palabras empezó a darle forma a la letra.

Los encuentros eran en su casa. Piero llevaba una guitarra y José tenía un viejo grabador Geloso. Trabajaban antes de que él entrara a la redacción o cuando volvía. En una entrevista con Diario de Cuyo, Tcherkaski explicó cómo se entendían: él proponía una frase y Piero probaba la música. Si una palabra sobraba o faltaba, la letra se ajustaba hasta que podían cantarla.

Una emoción que los sorprendió

Conseguir que alguien apostara por “Mi viejo” llevó tiempo. Recorrieron discográficas con la grabación y recibieron muchos rechazos. Finalmente, un productor de CBS-Sony vio una oportunidad para lanzarla el Día del Padre de 1969.

Después llegaron las firmas de discos y los oyentes que se acercaban con historias familiares. Algunos querían poner la canción en el velorio de su padre, otros la habían comprado para cumplir su último deseo. Tcherkaski contó a LA NACION que esos encuentros lo angustiaban, incluso lo llevaron a terapia: no estaba preparado para recibir tanta emoción.

Hasta su madre tenía dificultades para creer lo que estaba pasando. Después de verlo en televisión junto a Piero, le advirtió: “Nene, decí la verdad porque si no vas a ir preso, vos no escribiste nada”.

Con los años, José comprendió que el recuerdo de su padre también emocionaba a otras personas, incluso de lugares y culturas lejanas. Él la escribió pensando en Mario, pero quienes la escuchaban reconocían en esas estrofas a sus propios padres.

Otros artistas la cantaron y la llevaron a distintos idiomas. En 1970, Iva Zanicchi grabó una versión en italiano titulada “Un uomo senza tempo”. La canción se reprodujo en 35 países y sonó en más de 40 series y películas, incluida la serie sobre la vida de Maradona. También llegó al doblaje latinoamericano de Los Simpson, donde Homero le canta a Bart una adaptación de “Mi viejo”. Y su autor, más de medio siglo después del lanzamiento, todavía vivía de los derechos de la canción.

Más para leer

Salta recibe a los profesores de teatro de todo el país: tres días que no te querés perder
Espectáculo
Piero en Río Gallegos: el recuerdo de las noches que quedaron en la memoria
Espectáculo
Rada Tilly se llena de color: una artista local expone 27 obras que juegan con la luz del sol
Espectáculo
Cine mudo, música en vivo y una película de 1922: el plan gratuito que llega al patio de la Municipalidad
Espectáculo
Marita Medina cierra su trilogía sobre los ríos pampeanos con una lagartija que la rompe en el desierto
Espectáculo
El video de la zamba catamarqueña que reunió a un pueblo entero detrás de una prenda
Espectáculo