El país se tiñó de verde: la marcha que cambió el día y el tono de los reclamos
La conmemoración del 8M tuvo un capítulo extra este lunes con un paro y marchas en todo el país. ¿Qué consignas unieron a la CGT, las CTA y los colectivos feministas en las calles y qué cifras alarmantes explican la furia?
Un paro y una movilización masiva marcaron una conmemoración del Día de la Mujer Trabajadora que no se limitó al domingo. Organizaciones feministas, sociales, políticas y sindicales coparon las calles este lunes en múltiples puntos del país, con epicentro en una masiva marcha desde el Congreso hacia la Plaza de Mayo en la Ciudad de Buenos Aires. La decisión de mover la convocatoria principal buscó potenciar el impacto de un paro de actividades que visibilizara el rol económico de las mujeres.
La convocatoria fue impulsada por el colectivo Ni Una Menos y reunió a un amplio arco de fuerzas. Participaron la CGT, las dos CTA (de los Trabajadores y Autónoma), la agrupación feminista de izquierda Pan y Rosas y la histórica Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito, entre muchas otras.
¿Por qué se movió la fecha?
Los organizadores explicaron que trasladar la marcha principal del domingo 8 al lunes 9 de marzo tuvo un objetivo claro: acompañar la jornada con una medida de fuerza. La idea fue reforzar los reclamos históricos del movimiento y poner en evidencia la centralidad del trabajo femenino en la economía y la sociedad.
La concentración en la capital argentina comenzó alrededor de las 16.30 frente al Congreso Nacional, desde donde una multitudinaria columna avanzó por la Avenida de Mayo. Simultáneamente, se replicaron movilizaciones en ciudades como Tucumán, Paraná y Mar del Plata, donde las calles céntricas también se llenaron de manifestantes.
Los reclamos que resonaron en las calles
Las consignas que predominaron durante la jornada fueron múltiples y urgentes. La lucha frontal contra la violencia machista se ubicó en el centro, junto al reclamo por reducir la brecha salarial y terminar con la precarización laboral que afecta especialmente a las mujeres. También hubo un fuerte llamado a defender los derechos conquistados en los últimos años y expresiones de crítica hacia el Gobierno nacional, acusado de posibles retrocesos en las políticas de género.
Un episodio particular ocurrió en el barrio de Constitución. Un grupo de manifestantes identificados con La Cámpora se dirigió hasta el departamento de la expresidenta Cristina Kirchner, quien cumple prisión domiciliaria por la causa Vialidad. La exmandataria salió al balcón para saludar a los simpatizantes que se acercaron hasta el lugar.
Las cifras que sostienen la protesta
Los reclamos del movimiento feminista se apoyan en datos concretos y alarmantes. Según el observatorio de la organización MuMaLá (Mujeres de la Matria Latinoamericana), entre enero y febrero de este año se registró en Argentina un femicidio cada 39 horas. Esta estadística representa un promedio de 0,6 muertes violentas por día, un telón de fondo trágico para la movilización.
La desigualdad económica persiste como otro pilar del descontento. Un informe reciente del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) detalla que los ingresos de los hombres superan entre un 27% y un 29% a los de las mujeres. Esta brecha se ensancha aún más al analizar los empleos informales o los puestos de mayor jerarquía dentro de las empresas.
Otra problemática señalada con fuerza es la distribución injusta de las tareas de cuidado. Un informe de UNICEF difundido el año pasado revela una cifra elocuente: siete de cada diez padres en el país no cumplen con el pago de la cuota alimentaria. Esta realidad hace que la responsabilidad económica de la crianza recaiga, en la inmensa mayoría de los casos, de manera abrumadora sobre las madres.