Todos los pronósticos apuntaban a una autopista desbordada de peregrinos rumbo a ver al papa León XIV. Sin embargo, el camino desde Rosario mostró otra cosa: el carril que va en sentido contrario tenía el doble de vehículos que el que llegaba a Buenos Aires.
La cuenta regresiva para el regreso de un Papa a la Argentina ya está en marcha y Buenos Aires será el escenario donde por primera vez ruede el papamóvil de León XIV. Los fieles no esperan: se concentran con días de anticipación en la Capital Federal para ver de cerca al sucesor de Pedro.
Para los rosarinos, el primer destino del sumo pontífice implica un recorrido de unos 300 kilómetros. La autopista es la opción más directa y, contra lo que muchos podían suponer, el camino no se mostró colapsado.
Un viaje sin sobresaltos
La lluvia amenazaba en Rosario, pero sobre la ruta solo aparecieron nubes y ráfagas de viento fuerte. Los primeros kilómetros transcurrieron sin contratiempos: un tránsito habitual, con camiones, camionetas y autos particulares mezclados en la calzada. Pocos micros de larga distancia y ningún transporte de mediana capacidad a la vista.
Las estimaciones oficiales hablan de que el Papa movilizará a más de 5 millones de personas en todo el país. Gente de cada provincia buscará llegar a Buenos Aires, donde se concentra la mayor parte de la actividad de León XIV. Aun así, la jornada previa a la llegada del obispo de Roma no reflejaba ese movimiento en la autopista. Tampoco se notaban masas de hinchas de Boca ilusionados con el título de la Liga anual ni militantes que se dirigieran a la Marcha del Orgullo de Caba.
El único corte y el contraste de carriles
Recién a la altura de Zárate la calzada se angostó unos metros por obras de la provincia de Buenos Aires. Hasta la avenida General Paz no hubo mayores inconvenientes.
Lo llamativo apareció en el carril opuesto, el que va hacia el norte: las columnas de vehículos duplicaban a las que entraban a la Capital Federal. Muchos aprovecharán el feriado por la visita del Papa para estirar el fin de semana.
La calma en la ciudad antes del hecho histórico
Ya en Capital Federal, el tránsito en la General Paz y la avenida Lugones no daba indicios de la inminente llegada de León XIV. Los mapas interactivos y los GPS no marcaban congestión, pese a los cortes en cercanías de Aeroparque, que llevan días interrumpidos por los preparativos en el Monumento de los Españoles.
Sin necesidad de entrar al microcentro, apenas unos carteles anunciaban la llegada del Papa. Una calma rara en una gran ciudad que se prepara para un acontecimiento histórico.