El Papa llega a Claypole y los vecinos ya le piden una sola cosa: trabajo
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El Papa llega a Claypole y los vecinos ya le piden una sola cosa: trabajo

Los vecinos de Claypole esperan al Papa con banderas y alquileres por las nubes, pero también con una queja que llevan meses repitiendo: después de años de abandono, dicen, recién ahora se acordaron de los chicos del Cottolengo. ¿Qué encontrará León XIV a pocas cuadras del papamóvil?

En Claypole, el barrio del partido de Almirante Brown que el lunes recibirá a León XIV, la llegada del Pontífice convive con una postal que no se ve desde el papamóvil: comercios que no llegan a fin de mes, jubilados que dejaron la carne y jóvenes atrapados en las apuestas online. La visita al Pequeño Cottolengo Don Orione despertó entusiasmo, pero también sacó a la superficie el malestar social de la zona sur del conurbano.

Sobre la avenida Lacaze, tramo del Camino de la Cintura por el que pasará la caravana, las máquinas municipales trabajan desde temprano: tapan baches y pintan las rejas del predio que aloja a 410 personas con discapacidad. Norma Bustamante, dueña de un comercio de artículos de limpieza, mira la escena con incredulidad. Lleva cuarenta años en el barrio y encargó banderas con los colores patrios y el escudo del Vaticano para sostener las ventas. "Dicen que Dios mueve montañas y ahora logró que hagan algo por Claypole. El Papa tendría que venir más seguido", dice.

Un barrio que espera y reclama

La expectativa por ver de cerca al Papa se mezcla con la preocupación económica y la inseguridad. Estefanía Zeballos, que tiene un local de comidas cerca del Cottolengo, resume el clima con una frase: "Lo único que espero es que nos dejen trabajar".

A 26 kilómetros de la Capital, en esta localidad de unos 45 mil habitantes, algunos apelan al merchandising papal —banderas, carteles, llaveros— y otros ofrecen alquilar sus casas. Una vivienda para seis personas sobre Lacaze, a metros de la institución, se ofrece a 500 mil pesos la noche del domingo, con parrilla, juegos y Wi-Fi incluidos. "Está todo el barrio revolucionado. Era impensado que el Papa viniera a Claypole", cuenta Marcelo Agüero, encargado de "La Parrilla de Mario".

En el barrio Don Orione, el complejo de monoblocks que linda con el predio de 50 hectáreas, la mañana tiene otras urgencias. Vecinos interceptan a los empleados municipales que podan árboles en la avenida Eva Perón, donde se montan pantallas y un escenario para la vigilia, para presentar sus reclamos. "Que nos saquen las ramas", le grita una mujer a su marido cuando aparece la camioneta de la intendencia.

La deuda del Cottolengo y la pelea política

En la previa también hay disgusto por el oportunismo político. Vecinos cuestionan al gobierno de Axel Kicillof y a la gestión municipal por haber acelerado los arreglos para maquillar la realidad ante la llegada del Papa, y al mismo tiempo apuntan contra la administración de Javier Milei por el desfinanciamiento del Cottolengo. Hace un año, cuentan, se hacían colectas de alimentos para la institución fundada en 1935 por el sacerdote italiano San Luis Orione. "Después de años de abandono, se acordaron de los chicos del Cottolengo", dice Lorena Traba, empleada municipal.

La semana pasada, luego de que el juez federal Juan Pablo Auge trabara un embargo de 828 millones de pesos sobre las cuentas del Ministerio de Salud, a cargo de Mario Lugones, por una deuda con el Cottolengo, el Gobierno regularizó los pagos. Las donaciones siguen siendo clave: "Faltan muchos recursos y medicamentos; hasta hace poco la gente colaboraba con papel higiénico", relata Candela Conde, acompañante terapéutica de la escuela San Pio X, de la Obra de Don Orione.

Gianina Degregorio, dueña de un quiosco, lo dice sin vueltas: "¿Hay plata o no?". A su lado, el jubilado José Luis Molina levanta dos bolsas del almacén. "La mínima no alcanza. Ya no comemos carne. Hay que comprar fiambre y pan, lo más barato", suelta. Degregorio describe el clima político del complejo: "Este es un barrio peronista, la gente no llega a fin de mes y hay malestar con Milei".

Ludopatía, deudas y la agenda que empuja la Iglesia

El obispo de Lomas de Zamora, monseñor Jorge Lugones, advierte que el Papa verá la realidad social del conurbano, aunque quizá no pueda palpar todo lo que se nota en el territorio: "esta desgracia de la ludopatía, de la droga o el consumo problemático y también del endeudamiento familiar".

Fabiana Lobo, a pocas cuadras del Cottolengo, espera la caravana junto a su hija Luján Maldonado, que busca empleo formal y vende llaveros y stickers en ferias de artesanos. "Que venga el Papa a Claypole es una caricia al alma", dice. Luján observa cada vez más casos de personas endeudadas: "Muchos están recurriendo a los créditos de las billeteras virtuales".

Lucas Barreta, de 24 años y empleado de una gomería, cuenta que conoce a varios jóvenes de su círculo atrapados por las apuestas online. El clero local redobló la presión para que el Senado trate el proyecto de ludopatía, que está a punto de perder estado parlamentario. "Muchas veces el que presta es el transa del barrio y después le tienen que devolver el favor", denuncia Lugones, que activó campañas de prevención con municipios de la diócesis y Cáritas. "El tema del endeudamiento es tremendo en el conurbano y, sobre todo, entre los sectores más humildes", agrega.

Paola Migliano, de 85 años, inmigrante italiana llegada en 1954, atiende su comercio en el garaje de su casa, en Alcorta y Garibaldi. Le habla directo al Papa: "¡Le pido que traiga paz, salud y trabajo a este bendito país!". Antes vivió en Monte Chingolo y cuenta que vendió su casa tras sufrir 56 robos. "Soy jubilada y sigo trabajando. Todo lo que tengo lo conseguí con mucho sacrificio; no esperen nada de arriba", cierra, con lágrimas en los ojos.

El operativo del lunes

Este jueves estaba agendada una reunión operativa en el Cottolengo con autoridades políticas, el clero local y enviados de la Santa Sede. El Papa saldrá de la Nunciatura Apostólica en un auto blindado con cápsula de seguridad y atravesará Lomas de Zamora, Esteban Echeverría y Almirante Brown, aunque el trayecto podría variar por el clima. La circulación quedará restringida desde el domingo a las 18 por seguridad: habrá vallado, retenes y "corralitos" con aforo limitado sobre la avenida Monteverde, adonde solo podrán llegar representantes de la diócesis de Lomas de Zamora. Ya se inscribieron alumnos de colegios, parroquias y congregaciones religiosas.

En Claypole, bastión electoral del peronismo, el distrito está gobernado de forma interina por Juan José Fabiani desde diciembre, mientras Mariano Cascallares se tomó licencia para asumir como diputado bonaerense. En las legislativas de septiembre de 2025, Fuerza Patria superó el 54% de los votos y La Libertad Avanza quedó 26 puntos atrás, diferencia que se mantuvo en octubre. Cascallares, alineado con Kicillof, estuvo la semana pasada en el predio junto a Andrés "Cuervo" Larroque para firmar un convenio que financia 100 becas. Kicillof recibirá al Papa antes del recorrido y busca marcar el contraste con Milei.

Para Lugones, la visita tiene un peso simbólico mayor: "El Papa no viene solamente a atravesar nuestro territorio, sino que entra en nuestra iglesia local y se dirige a un lugar donde la fragilidad humana es acogida, amada y cuidada".

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