El papelón de Gimnasia: del control a la humillación en el clásico
¿Gimnasia tocó fondo? El clásico terminó en un 4-0 humillante con dos expulsiones y un equipo que no encontró respuestas. La autocrítica que nadie quiere hacer.
El clásico platense dejó una imagen que nadie esperaba: Gimnasia terminó con nueve jugadores y un 4-0 en contra que no se olvida fácil. Lo que empezó como un partido controlado se convirtió en una pesadilla que expuso todas las falencias del Lobo.
El encuentro se rompió en el momento del gol de Mancuso, cuando la expulsión de Alexis Steimbach ya había partido el partido. El Ruso fue con los dos pies para adelante y levantó el derecho, una acción indefendible que el VAR no pasó por alto. Pero la tarde empeoró: Germán Conti recibió una doble amarilla en apenas tres minutos, dejando al equipo en inferioridad numérica y a merced del rival.
¿Qué pasó con el planteo de Pereyra?
El entrenador Ariel Pereyra salió con una postura demasiado cautelosa. Mateo Seoane ocupó el lateral izquierdo, resignando cualquier chance de ataque, y no estuvo para tapar la subida de Mancuso en el primer gol. Esta imagen de un equipo que se siente inferior se repitió durante todo el partido.
Las decisiones del Pata también generan dudas. Agustín Colazo, que hizo dos goles en sus primeros dos partidos, y Nicolás Barros Schelotto, autor de un jugadón ante Barracas, vieron el clásico desde afuera. “Se entiende que Estudiantes no es Barracas, pero alguna vez hay que animarse”, es el sentir de los hinchas.
La historia que pesa
Gimnasia ganó solamente 2 de los últimos 39 clásicos y lleva 23 años sin ganarle a Estudiantes como visitante. Este 4-0 no es un resultado que se olvida en una semana. Sin refuerzos de jerarquía en la cancha, el salto de calidad que los socios votaron ilusionados no aparece, ni en el fútbol ni en el día a día del club.