El paraje El Manso festeja: Lisandro Henríquez hizo historia en los Hacheros
¿Qué se necesita para vencer en el concurso más tradicional de la Fiesta de la Nieve? Lisandro Henríquez lo logró tras años de intentos. Conocé los tiempos, las técnicas y la emoción de una final que tuvo a la juventud como gran protagonista.
Con un último hachazo certero, Lisandro Henríquez quebró la resistencia del coihue y también la de sus rivales. El joven de 30 años, oriundo del paraje El Manso, se consagró por primera vez en el concurso de Hacheros durante la 55° edición de la Fiesta Nacional de la Nieve en Bariloche. La emoción lo desbordó: abrazos con su familia, que seguía la final del otro lado de las vallas, y una frase que resume años de intentos: “Tengo mucha emoción, he participado muchas veces y es la primera vez que gano. Estoy muy contento”.
Una final de alto voltaje
La competencia masculina tuvo dos rondas eliminatorias debido a la gran convocatoria: 30 hacheros en total. En la primera ronda participaron 15, y a la final llegaron los 12 mejores tiempos. Lisandro marcó un tiempo de 6:32:31 minutos, escoltado por Álvaro Melio (6:40:22) y el campeón 2025, Alejandro Concha (7:21:80).
El secreto del nuevo campeón, según sus propias palabras, es combinar “fuerza y saber hacer el corte”. Una técnica que no perdona errores: el hachero debe subirse al rollizo, de unos 60 centímetros de diámetro, y cortar desde arriba. El payador Omar Quintero, encargado de la animación, insistía en un detalle clave: “no se le cierre el corte”. Además, advirtió que cuando el rollizo está seco, la tarea se vuelve más difícil.
Tamara Figueroa, la nueva reina de las damas
En la categoría femenina, con 15 participantes en una única ronda y rollizos de menor diámetro, la victoria fue para Tamara Figueroa, de 27 años, del barrio Unión. Su tiempo fue de 00:36:68 segundos. “Es la segunda vez que participo, en la primera salí tercera. Esta vez no me tenía fe, aprendí por mi mamá y al final se dio”, confesó emocionada.
Detrás de ella, su madre y mentora, Andrea Henríquez, ocupó el segundo lugar. Una historia familiar que se repite en esta disciplina, donde los apellidos se convierten en legado.
Un homenaje a don Celestino Quijada
El concurso de Hacheros nació de la idea de don Celestino Quijada, un pionero del hacha del barrio Pilar II que fue campeón durante siete años consecutivos. Su legado sigue vivo: este domingo, varios competidores lucieron remeras con su fotografía y mensajes de agradecimiento.
El intendente Walter Cortés, presente en el arranque, destacó el valor de la tradición: “Es un día maravilloso, aquí se pone de manifiesto nuestra tradición, 50 años atrás solamente se quemaba leña y la gente salía a hachar para calefaccionarse”. El presidente del Concejo Municipal, Gerardo Del Río, siguió el desarrollo durante más de dos horas, ya que la institución fue la encargada de entregar los premios en efectivo.
Un ritual que convoca a todos
La mecánica del concurso es sencilla pero exigente: cada hachero recibe un rollizo por sorteo, lo coloca sobre tacos de madera con ayuda de colaboradores, y la familia juega un rol fundamental, alentando y dando instrucciones cuando el esfuerzo nubla la vista. El público, por su parte, acompaña con gritos y aplausos, especialmente a aquellos que quedan rezagados y luchan por terminar.
La imagen final de Lisandro Henríquez, fundido en un abrazo con los suyos, resume el espíritu de una competencia que mezcla fuerza, destreza y pasión. Una nueva generación se impone, pero el hacha sigue siendo la misma: la que corta la madera y también la que une a una comunidad.