El Paraná bajó, pero sigue en un nivel que sorprende a los técnicos
El río Paraná viene bajando desde hace días y este lunes marcó 118 metros, lejos del nivel normal. Itaipú sigue liberando agua por dos vertederos mientras los técnicos explican qué pasará con la crecida.
El río Paraná continúa su descenso lento pero constante y este lunes marcó 118 metros sobre el nivel del mar, según el monitoreo que sigue de cerca Itaipú. La referencia normal ronda los 102 metros, así que el caudal sigue muy por encima de lo habitual.
La central hidroeléctrica mantiene abiertos dos vertederos, aunque ya logró achicar el volumen de agua que libera. Aun así, el vertido se sostiene por encima de lo normal y el seguimiento hidrológico no se interrumpe.
El Iguazú también cede
El río Iguazú acompaña la tendencia y redujo su caudal a unos 8 millones de litros por segundo. La cifra todavía está lejos del promedio de 1,5 millones de litros por segundo, pero esa merma ayuda a que las aguas del Paraná drenen con más facilidad.
El escenario se explica por varios aportes que llegan al embalse de Itaipú: los caudales de salida de las centrales Porto Primavera y Rosana siguen altos, y a eso se suma el agua de los ríos de la cuenca incremental. Todo eso mantiene elevado el volumen que recibe la represa.
Dos canales abiertos y 14 millones de litros
Con los canales izquierdo y central en funcionamiento, el vertido de este lunes alcanzó los 14 millones de litros de agua por segundo. La operación no es arbitraria: responde a procedimientos técnicos que definen qué estructuras usar según el caudal a evacuar, para que el manejo sea seguro y controlado.
La continuidad del vertido también se ajusta a las condiciones operativas de la central y a las necesidades de generación de energía.
El rol de la represa en las crecidas
El coordinador de la Comisión Especial de Crecidas, el ingeniero Paulo Zanelli Jr., explicó cómo funciona la represa en estos contextos: "En períodos de crecidas, la represa desempeña un papel fundamental en la gestión de los caudales, contribuyendo a reducir los impactos de las inundaciones y a aumentar la seguridad de la población. Ante la previsión de afluencias elevadas, una estrategia de operación adecuada permite crear volúmenes de reserva en el embalse, los cuales se utilizan para amortiguar el pico de la crecida".
Según detalló, ese mecanismo consiste en almacenar de forma temporal una parte del volumen de agua, lo que permite bajar los caudales liberados por Itaipú en los momentos más críticos y, como consecuencia, atenuar la elevación y las variaciones del nivel del río Paraná.
