El Paraná no da tregua en Santa Fe: los que ya sufren el avance del agua
El río viene con un ascenso que los especialistas no dudan en calificar de brusco, y en el puerto de Santa Fe el nivel ya se acerca a una marca que pone en vilo a los productores isleños. Hay un sector que ya empezó a mover sus animales y otro que no tiene margen para esperar: el agua no da respiro.
El río Paraná sube a un ritmo que los especialistas califican de brusco y de rápida propagación, y en el puerto de Santa Fe el nivel podría coquetear con los cuatro metros en los próximos días. El Instituto Nacional del Agua (INA) sigue la evolución minuto a minuto y ya advirtió sobre las consecuencias en el litoral.
Según los registros del organismo, este domingo 18 de octubre el hidrómetro del puerto santafesino marcaba 3,68 metros. La proyección indica que para el martes 20 el índice de medición treparía hasta los 3,99 metros.
Qué dice el INA sobre los próximos días
Desde el Instituto Nacional del Agua sostuvieron que "en los próximos 15 días se prevé que se intensifique la tendencia y continúe en ascenso sostenido en aguas medias hacia medias altas, con chances de aproximación del nivel de Alerta en Santa Fe durante los últimos días de octubre".
El ingeniero especializado en hidrología Juan Borus, vocero del sistema de información y alerta hidrológica del INA, analizó el fenómeno y remarcó que la velocidad con la que avanzan las aguas obliga a no perder de vista los sectores afectados.
"El Paraná viene con un ascenso muy brusco, muy rápido y una propagación rápida que obliga a mantener en alerta a todos", sostuvo el especialista.
Y agregó: "Por ahora vamos siguiendo muy atentamente cómo evoluciona el caudal en general en cada sección y lo que puede pasar".
La ganadería isleña, en emergencia
Uno de los sectores más golpeados es el de los productores ganaderos de las islas, que ya empezaron a mover sus animales tierra adentro para escaparle al agua. En el norte santafesino las dificultades para trasladar hacienda con aguas altas son enormes.
Borus advirtió sobre un escenario complejo en el litoral santafesino, sobre todo en las zonas deprimidas del norte de la provincia, donde esta semana se produjo la muerte de un peón rural mientras arreaba ganado.
El especialista explicó que esos ambientes resultan muy atractivos para la producción, por lo que mantienen una importante presencia de animales incluso después de los episodios de inundaciones registrados en los últimos años.
No todos los productores reaccionan igual
La situación adquiere dimensiones distintas según la capacidad económica de cada productor. "Los ganaderos de isla cubren un espectro muy amplio de posibilidades: son muchos, está el ganadero que tiene 50 cabezas de ganado y está el que tiene 5.000. Hay diferencias enormes", remarcó Borus.
Esa desigualdad marca las chances de reacción frente a la crecida. Los que tienen más animales pueden organizar el traslado con más alternativas y evaluar mejor los riesgos; los que manejan rodeos pequeños suelen contar con menos recursos y deben actuar a las apuradas. En algunos casos, eso los lleva a vender la hacienda a precios por debajo de lo habitual para evitar pérdidas mayores.
"Todo eso es lo que caracteriza la situación actual", sintetizó el especialista, al describir el impacto de la creciente sobre una actividad que depende de las condiciones naturales de las islas y de las tierras bajas del Paraná.
El agua podría seguir subiendo
Aunque algunos caudales comenzaron a disminuir, la perspectiva no es alentadora: se esperan nuevas lluvias en la región. La crecida podría mantener sus efectos durante las próximas semanas, en un escenario marcado por la persistencia de la humedad.
"Está bajando ahora ocasionalmente, está disminuyendo tanto el caudal descargado por lo de Itaipú como el caudal de Cataratas, pero la humedad está y la previsión, no para esta semana que viene sino para la otra, la subsiguiente, es tener nuevamente lluvias sobre la misma región", explicó Borus.
