El río ya pasó los 3,95 metros frente a Rosario y Prefectura salió a advertir a lanchas, veleros y kayaks. El detalle que más preocupa no se ve a simple vista y está bajo el agua.
El río Paraná volvió a cambiarle la cara a la costa de Rosario. El caudal llegó a los 3,95 metros al pasar por el puerto local, la marca más alta de los últimos años después de la bajante histórica, y esa subida encendió las alarmas de Prefectura Naval Argentina, que difundió un documento con advertencias para todas las embarcaciones de la zona.
El ascenso no es solo una cuestión de altura. Con más agua, la corriente se acelera, los canales de siempre se mueven de lugar y el río arrastra troncos, ramas y camalotales que flotan a la deriva. A eso se le suma un peligro que no se ve: bancos de arena, piedras y muelles quedaron sumergidos bajo la superficie, y cualquier golpe contra ellos puede terminar en colisión.
Qué pidió Prefectura a los navegantes
Frente a ese escenario, la fuerza recomendó navegar a velocidad reducida y suspender por completo las salidas nocturnas. La advertencia alcanza tanto a lanchas y veleros como a kayaks, canoas y tablas a remo.
Para las actividades deportivas a remo, la indicación fue todavía más precisa: solo se pueden realizar con luz solar y fuera del canal principal de navegación mercante, el sector por donde circulan los barcos de gran porte.
Hasta dónde puede llegar el río
Las últimas proyecciones del Instituto Nacional del Agua (INA) indican que la onda de crecida seguirá avanzando en las próximas semanas. Según esos cálculos, el Paraná podría rozar los 4,24 metros a mediados de noviembre.
Pese al ritmo de subida, los valores todavía quedan por debajo del nivel de alerta fijado para Rosario, que es de 5 metros. Aun así, Prefectura reforzó los controles en la zona y recordó que, ante cualquier emergencia, está disponible la línea telefónica 106.