El Paraná ya se come la playa del Rowing: el número que marca el pulso de la creciente
Sociedad · Entre Ríos

El Paraná ya se come la playa del Rowing: el número que marca el pulso de la creciente

El agua ya avanzó sobre la arena del Rowing y el río marcó 4,25 metros. Un especialista del INA anticipó hasta dónde podría llegar y qué tiene que pasar para que la creciente se acerque al nivel de alerta.

El agua no pide permiso. En la playa del Paraná Rowing Club, la creciente ya tapó parte de la arena y el paisaje costero cambió de golpe. El río llegó a 4,25 metros en el puerto de Paraná este jueves, con un salto de 46 centímetros en apenas una semana, según los registros de Prefectura a los que accedió Elonce.

Para frenar el avance sobre la costa, se colocaron bolsas de arena y cintas de advertencia con la palabra “peligro”, pensadas para bloquear el paso a los sectores que quedaron fuera de servicio. Las imágenes muestran el agua ganando terreno donde antes se extendía la arena.

Qué dicen los números del río

El nivel actual todavía está lejos de las marcas críticas fijadas para la capital entrerriana. El estado de alerta se activa a los 4,70 metros y la referencia de evacuación llega a los 5 metros. Aun así, las proyecciones anticipan que el ascenso no se detendrá en las próximas semanas.

El ingeniero hidrólogo Juan Borús, especialista del Instituto Nacional del Agua (INA), explicó a Elonce que la crecida seguirá su curso de forma paulatina. Las estimaciones más recientes ubican al río en torno a los 4,60 metros para el 10 de noviembre, lo que retrasaría el acercamiento al nivel de alerta respecto de lo que se pensaba al principio.

“Para el 10 de noviembre estamos pronosticando 4,60 metros. Muy lento, muy despacito, pero es gradual y además es inexorable. Las aguas tienen que pasar por la sección de Paraná y seguir viaje hacia el estuario”, detalló.

Una crecida significativa, pero no extraordinaria

El especialista aclaró que el fenómeno tiene peso, aunque no entra en la categoría de excepcional. “Esta crecida es significativa, no es extraordinaria, pero es significativa”, sostuvo, y remarcó que su evolución dependerá de las lluvias en las cuencas que alimentan al río.

Borús también puso el foco en un factor que arrastra consecuencias desde hace años: las modificaciones que sufrió el valle fluvial durante la bajante extraordinaria. Entre 2020 y 2023 el Paraná atravesó un período prolongado de niveles excepcionalmente bajos, que alteró las características del cauce y de las zonas inundables.

Esas transformaciones, según el hidrólogo, inciden hoy en la velocidad con la que se desplaza la onda de crecida desde Corrientes hacia el sur. “La propagación de la onda de crecida por todo el valle fluvial del Paraná, de Corrientes para abajo, está siendo muy gradual”, explicó.

Con ese panorama, las condiciones actuales podrían sostenerse durante las próximas tres semanas, con un aumento constante pero lento de la altura. “Por lo menos en las próximas tres semanas va a ser así, con la continuidad del ascenso frente a Paraná y la costa entrerriana, tendiendo a alcanzar el nivel de alerta”, anticipó.

¿Puede llegar a los 5 metros de evacuación?

La pregunta que sobrevuela entre los vecinos es si el río podría trepar hasta los 5 metros, la altura que se toma como referencia para evacuar en Paraná. Consultado al respecto, Borús fue cauto: con las lluvias registradas hasta ahora y el volumen de agua que ya está en propagación, no se espera llegar a ese nivel.

“En principio, por ahora, con lo que ya ha llovido y con lo que ya se ha propagado, no debería ocurrir, porque la propagación va a continuar siendo lenta y muy gradual”, afirmó.

Sin embargo, el comportamiento del río en la segunda mitad de noviembre quedará atado a lo que ocurra con las precipitaciones en las cuencas superiores. Una vez que el valle fluvial esté ocupado por el agua, nuevos pulsos de crecida podrían moverse con más rapidez y encontrarse con un río ya más alto.

“El problema está en cuáles y cuántas van a ser las lluvias, cuánto va a llover especialmente durante la segunda quincena de noviembre”, señaló.

Borús insistió en que la chance de alcanzar niveles superiores es solo una hipótesis y no una previsión confirmada. “Es una conjetura, absolutamente una conjetura. De ninguna manera es un pronóstico. Es un escenario posible que hay que ir siguiéndolo y ajustándolo en la medida que se vayan dando las lluvias”, aclaró.

La lluvia en Brasil y en Iguazú, la clave

El especialista del INA vinculó la creciente con los aportes de agua de distintas regiones de la cuenca, en especial del área de influencia de Itaipú y de la cuenca baja del río Iguazú. En los próximos días se espera una merma relativa de las precipitaciones en esas zonas, aunque después podrían volver los episodios de lluvia.

“Tenemos una semana de tranquilidad, entre comillas, de descanso, pero después volverían las lluvias”, indicó.

La magnitud de esas lluvias será determinante para saber cuánto volumen adicional de agua llegará a la costa entrerriana. Por eso Borús subrayó la necesidad de seguir de cerca los registros hidrológicos y las condiciones meteorológicas de las próximas semanas.

Además, adelantó que habrá una reunión en el Servicio Meteorológico Nacional para analizar las tendencias climáticas de noviembre, diciembre y enero. Ese encuentro aportará nuevos elementos para evaluar el comportamiento de las lluvias y su posible impacto sobre los principales ríos de la región.

“Hay que seguirlo muy de cerca, muy en el corto plazo, tratando de plantear escenarios de largo plazo lo más ajustados posibles”, expresó.

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