El Paraná ya sube y el agua que llega del norte tiene una fecha: qué zonas del Delta quedarían bajo el agua
El Paraná ya está en 4,06 metros y sigue subiendo: el INA pone fecha al nivel de alerta y advierte que el agua entrará por la cabecera del Delta. Los campos bajos y los accesos ribereños, en la mira.
El río Paraná medía 4,06 metros este domingo en el puerto de la capital entrerriana y las proyecciones del Instituto Nacional del Agua (INA) no dejan margen para el optimismo: el nivel seguiría subiendo hasta tocar el umbral de alerta de 4,70 metros en los primeros días de noviembre.
El organismo estima que hacia fines de octubre el río llegará a 4,20 metros y que desde ahí continuará su ascenso hasta alcanzar el nivel de alerta durante el arranque del próximo mes. La crecida se explica por las lluvias registradas en la cuenca del Plata y por la posibilidad de nuevos temporales.
Los especialistas advierten que la masa de agua seguirá propagándose hacia el sur y que podría afectar a las islas, a los establecimientos ribereños y a distintos sectores del Delta a lo largo de noviembre.
Noviembre, con lluvias por encima de lo normal
La proyección mensual del modelo europeo ECMWF, a la que accedió Meteored, anticipa precipitaciones superiores a los valores habituales en el noreste argentino, Paraguay y el sur de Brasil.
Las mayores anomalías se concentrarían en Misiones y en sectores de los países vecinos, donde podrían registrarse más de 50 milímetros adicionales respecto del promedio mensual. En Argentina, la tendencia húmeda también abarca Corrientes, el este de Chaco, Formosa y el norte de Santa Fe, mientras que las lluvias por encima de lo normal perderían continuidad hacia el centro de la región pampeana.
El escenario coincide con el fortalecimiento de El Niño, según el diagnóstico de octubre de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) y el seguimiento del Servicio Meteorológico Nacional (SMN). La perspectiva trimestral del organismo argentino también ubica al Litoral entre las regiones con mayores probabilidades de recibir precipitaciones superiores a las habituales.
Qué dice el especialista del INA
Juan Borús, referente del Sistema de Información y Alerta Hidrológico del INA, explicó a Clarín que las lluvias de octubre incrementaron de forma considerable los aportes de agua a los principales ríos de la cuenca del Plata.
El experto señaló que un nuevo temporal castigó sectores que ya habían recibido lluvias abundantes entre el 11 y el 12 de octubre, cuando la crecida del Iguazú obligó a cerrar temporalmente la Garganta del Diablo y provocó inundaciones en localidades correntinas como Itatí.
“Esta nueva onda pluviométrica suma un volumen significativo a la crecida que actualmente se propaga por el territorio nacional”, explicó Borús.
En Entre Ríos la situación genera especial atención, porque el avance del agua podría prolongarse durante varias semanas.
“El frente de onda del agua, es decir, el comienzo de los ascensos de los niveles del agua por la onda de crecidas, va a continuar propagándose. Ya se está observando que sube el agua en Santa Fe”, indicó.
Sobre la duración, estimó que el proceso será gradual y que podría extenderse durante todo noviembre hasta que los niveles más elevados se estabilicen.
Brasil, Iguazú y el efecto en las Cataratas
Uno de los factores que explican el comportamiento del Paraná es la acumulación de lluvias en su cuenca superior, sobre todo en territorio brasileño. Borús indicó que los suelos de esa región siguen saturados desde principios de octubre, lo que favorece el escurrimiento del agua hacia los cursos fluviales.
Ese cuadro mantiene aportes elevados al embalse de Itaipú, cuya descarga continúa en niveles altos. En la cuenca del río Iguazú también se registraron precipitaciones importantes, que podrían provocar un nuevo incremento del caudal en las Cataratas.
“Se ha registrado en la cuenca baja de Iguazú un evento importante que elevará el caudal en las Cataratas del Iguazú hasta el orden de los 11.000 metros cúbicos por segundo en el corto plazo”, precisó el especialista.
Ese volumen representa varias veces los valores medios estacionales y podría hacer que Puerto Iguazú vuelva a superar el nivel de alerta.
Yacyretá y el río Uruguay, en la mira
La combinación de los aportes de Itaipú y del río Iguazú podría mantener elevados los niveles del Paraná en sus tramos paraguayo y argentino.
En el complejo hidroeléctrico Yacyretá, la actividad hidrológica había disminuido, pero las lluvias regresaron sobre sectores del norte de la cuenca misionero-paraguaya. De todos modos, Borús indicó que el caudal entrante a la represa no alcanzaría el pico registrado el 15 de octubre.
El río Uruguay, por su parte, presenta descensos iniciales en algunos tramos, aunque las lluvias previstas podrían generar nuevos repuntes hacia comienzos de noviembre. En el río Paraguay, el comportamiento del tramo inferior también dependerá de las precipitaciones y del efecto de remanso que produce el Paraná.
La ola de crecida que entraría por el Delta
El avance de la masa de agua hacia el sur es otra de las principales preocupaciones del INA. Borús anticipó que la onda de crecida seguirá desplazándose por el Paraná inferior y alcanzará de forma progresiva el sistema de islas y arroyos del Delta.
“Estimamos que la semana que viene va a entrar por la cabecera del Delta, por el Paraná inferior, a la altura de Rosario, luego por el brazo Diamante-Victoria, y todo el Delta va a estar sometido a esa ola de crecida”, advirtió.
El especialista explicó que el incremento de los niveles fluviales podría afectar también a los arroyos interiores, incluso sin nuevas precipitaciones importantes en la región.
“Puede no llover nada en los próximos tres meses, pero esa agua está y va a producir desbordes”, sostuvo.
Esa situación podría complicar los accesos a establecimientos ribereños, caminos rurales y superficies bajas destinadas a la producción ganadera.
El Niño y las perspectivas para el verano
El fortalecimiento de El Niño es otro factor de atención para los próximos meses, aunque los especialistas aclaran que su intensidad no permite determinar con precisión cuánto lloverá en cada localidad.
Las proyecciones contemplan la posibilidad de que las condiciones húmedas persistan durante parte del verano 2026-2027, especialmente en sectores del Litoral y la cuenca del Plata.
Borús consideró que la actual crecida podría terminar siendo uno de los episodios más significativos del período, aunque su magnitud definitiva deberá evaluarse cuando el fenómeno haya concluido. El especialista comparó algunas características de la onda de crecida con las observadas en enero de 2016, sobre todo por la combinación de los aportes del Alto Paraná y del Iguazú.
La evolución de los niveles dependerá de las próximas lluvias, de la capacidad de almacenamiento de las cuencas y del funcionamiento de los embalses.
Qué pasa con el campo
Para los cultivos de soja y maíz, las precipitaciones previstas podrían mejorar la disponibilidad de agua durante la implantación y el crecimiento. Sin embargo, en campos con suelos saturados o napas cercanas a la superficie, nuevas lluvias podrían provocar anegamientos y dificultades para el desarrollo de los cultivos.
En el caso del trigo, la combinación de humedad persistente y temperaturas favorables durante la floración podría incrementar el riesgo de enfermedades, por lo que se recomienda reforzar el seguimiento sanitario de los lotes. Las tareas de siembra, aplicación de tratamientos y cosecha también podrían verse condicionadas por la falta de períodos secos.
Para la ganadería de islas y zonas ribereñas de Entre Ríos, la preocupación se concentra en el avance del agua sobre potreros bajos y caminos de acceso.