El paro docente que en Neuquén nadie entiende: ATEN se suma a un reclamo que la provincia ya resolvió
ATEN se pliega al paro de CTERA, pero en Neuquén los reclamos ya tienen respuesta. ¿Por qué dejar sin clases a los alumnos? Los detalles que generan polémica.
Mientras el resto del país se prepara para un lunes sin clases por el paro nacional de CTERA, Neuquén vuelve a quedar en el ojo de la tormenta: ATEN confirmó su adhesión a la medida, pero con una particularidad que pocos quieren ver. Casi todos los reclamos que motivan la protesta ya tienen respuesta en la provincia.
La convocatoria nacional exige paritarias, recuperación salarial, restitución del FONID, más inversión educativa y mejores condiciones de enseñanza. En Neuquén, en cambio, los docentes tienen actualización automática de haberes por IPC, la provincia cubre el equivalente al FONID que Nación dejó de girar, la paritaria está vigente para todo el año y la inversión por alumno es la más alta del país.
¿Qué reclama CTERA que Neuquén ya tiene?
El gremio nacional también pide fondos para infraestructura, comedores, becas, conectividad y programas socioeducativos. En el territorio neuquino, esas políticas ya son parte de la gestión: el sistema de becas estudiantiles es uno de los más importantes del país, hay financiamiento para la conectividad docente, y se ejecuta un plan histórico de construcción y refacción de escuelas.
La paritaria docente neuquina, la cláusula de actualización automática y el sostenimiento de fondos nacionales que dejaron de llegar son herramientas concretas que hoy CTERA reclama a nivel país. Mientras tanto, ATEN decidió paralizar las aulas en una provincia donde buena parte de esas banderas ya están izadas.
¿Solidaridad o costo para los estudiantes?
Si el objetivo era acompañar a los docentes del resto del país, existían alternativas: una movilización fuera del horario escolar, un acto simbólico o una manifestación que no afecte el dictado de clases. La decisión de ATEN, sin embargo, termina perjudicando a los alumnos neuquinos, que una vez más ven interrumpido su calendario escolar por una disputa que no es la suya.
La solidaridad entre trabajadores es legítima, pero también lo es el derecho de los chicos a tener clases. Cuando los reclamos ya fueron atendidos localmente, cabe preguntarse si no había formas de acompañar sin volver a golpear a las familias y a los estudiantes. La respuesta, para muchos, es sí.