El párroco de San Cayetano revela la cruda realidad de Villa Mercedes: más pobres, más drogas y más robos
¿Qué está pasando en Villa Mercedes que el párroco de San Cayetano alerta sobre la pobreza y la inseguridad? Las cifras de la ayuda social y los robos en la propia iglesia que nadie esperaba.
La crisis social y económica golpea fuerte en Villa Mercedes y el párroco de San Cayetano lo confirma con datos concretos. Luis María Peralta Cuccaro notó un aumento récord de fieles en la festividad del 7 de agosto, pero también un crecimiento alarmante de la pobreza, el consumo de drogas y la inseguridad en el barrio Las Mirandas.
El sacerdote, a cargo de la Iglesia San Cayetano, dialogó con SanLuis24 Noticias y explicó que la convocatoria masiva de este año no es casualidad. "Se nota el incremento porque hay muchas fábricas que han despedido gente o han licenciado trabajadores aquí en Villa Mercedes", afirmó. Muchos fieles, agregó, también se acercan a agradecer por conservar su empleo o incluso por haber logrado jubilarse.
La iglesia como último refugio
Ante el complicado panorama, la parroquia tuvo que redoblar su ayuda social. Además de las celebraciones religiosas, todos los sábados reparten 190 viandas. "Todo es con donaciones, porque este año no tenemos ayuda gubernamental, solo promesas", lamentó Peralta Cuccaro.
La situación en el barrio Las Mirandas, donde se ubica el templo, es crítica. El cura describió un notable incremento de la pobreza, del consumo de drogas y de la inseguridad. "Aquí en la parroquia tuvimos varios robos el año pasado, hasta el gallo nos robaron", denunció entre llamativo y resignado.
Una jornada de fe y reclamo
La festividad de San Cayetano, el patrono del pan y del trabajo, comenzó a la medianoche del viernes con una misa que registró "un lleno total". Luego se celebraron otras dos ceremonias, a las 7 y a las 10 de la mañana. El acto central está previsto para las 15, con la procesión y la misa presidida por el obispo Gabriel Barba.
Mientras los fieles renovaron su fe, el párroco dejó un mensaje claro sobre la realidad que atraviesa la ciudad: la crisis no da tregua y la iglesia se convierte, cada vez más, en un sostén para los más necesitados.