El patrimonio oculto que destapó una jueza: cuota alimentaria millonaria tras rastrear sociedades y cuentas
Un padre intentó ocultar sus ingresos, pero la justicia rastreó sus sociedades y cuentas. ¿Cuánto deberá pagar ahora? Los detalles que nadie esperaba.
Una jueza de Cipolletti determinó que un padre deberá pagar una cuota alimentaria equivalente a ocho Salarios Mínimos, Vitales y Móviles (SMVM). La decisión llegó después de una exhaustiva investigación que reveló la verdadera capacidad económica del demandado, quien intentó ocultar sus ingresos.
El caso comenzó cuando la madre de dos hijos presentó una demanda, asegurando que el progenitor desarrollaba múltiples actividades comerciales y empresariales mientras ella se ocupaba del cuidado diario de los menores.
¿Qué pruebas inclinaron la balanza?
El hombre negó tener ingresos fijos y presentó una certificación contable, documentación bancaria y comprobantes de aportes mensuales. También afirmó que cubría gastos de alimentos, ropa y útiles escolares. Pero la investigación judicial fue mucho más profunda.
Los informes de la Agencia de Recaudación Tributaria de Río Negro revelaron que estaba inscripto en servicios gastronómicos, asesoramiento y gestión empresarial, además de tener vehículos a su nombre.
La Municipalidad de Cipolletti confirmó que tenía una habilitación comercial vigente para un local gastronómico y que figuraba como socio gerente de una sociedad. También aparecieron antecedentes de inmuebles y permisos comerciales.
La Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) sumó más datos: el demandado era socio, gerente o administrador de varias firmas. Incluso se encontró un contrato de franquicia para explotar un comercio.
La estrategia legal que usó la jueza
La magistrada no pudo determinar con exactitud cuánto ganaba por cada actividad, pero sí dejó en claro que el progenitor tenía más herramientas para probar sus ingresos que la madre. Por eso aplicó el principio de las cargas probatorias dinámicas, que obliga a quien tiene mayor acceso a la información a presentarla.
El informe bancario mostró movimientos significativos en ingresos, egresos y saldos durante varios meses. Los testimonios también jugaron un rol clave: describieron su nivel de vida, su vínculo con locales gastronómicos, vehículos, viajes al exterior y una empresa que operaba en un inmueble comercial.
La jueza consideró que la certificación contable presentada por el demandado no reflejaba la totalidad de sus recursos, dado el resto de sus participaciones comerciales. Finalmente, fijó la cuota en ocho SMVM y ordenó liquidar los períodos anteriores, descontando los pagos ya realizados.