El pavimento que enfría las calles: la prueba que podría cambiar las ciudades
¿Sabías que el asfalto negro absorbe hasta el 95% del calor? Una prueba en Los Ángeles con pavimento gris claro promete enfriar las calles, pero no siempre funciona. Descubre cuándo conviene y cuándo no.
El calor en las ciudades podría tener los días contados. En Los Ángeles, una prueba con un revestimiento gris claro sobre el asfalto busca reducir la temperatura de las calles y combatir el efecto isla de calor urbano. La iniciativa, que ya muestra resultados prometedores, podría transformar la forma en que se construyen los espacios urbanos.
El asfalto negro tradicional es uno de los grandes responsables del aumento de temperatura en las zonas urbanas. Absorbe hasta el 95% de la radiación solar, convirtiendo las calles en verdaderos hornos durante el verano. Para contrarrestar este fenómeno, en la ciudad californiana se está probando una solución que, a simple vista, parece simple: pintar las calles de gris claro.
¿Cómo funciona el asfalto reflectante?
La tecnología, conocida como CoolSeal, modifica el albedo del pavimento, es decir, su capacidad para reflejar la radiación solar. En lugar de absorber la energía del Sol y transformarla en calor, la superficie tratada la devuelve al ambiente.
Los primeros ensayos en Los Ángeles mostraron una diferencia notable: mientras el asfalto convencional alcanzaba temperaturas de 42 a 43 grados, las superficies con CoolSeal registraron alrededor de 36 grados. La Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA) también ha documentado reducciones de temperatura en proyectos similares.
El impacto según el MIT
Un estudio del Massachusetts Institute of Technology (MIT) estima que una adopción masiva de estos pavimentos podría reducir las temperaturas máximas estivales hasta 1,7 grados en Boston y 2,1 grados en Phoenix. Además, se proyecta una disminución de las emisiones de alrededor del 3% en Boston y del 6% en Phoenix, gracias a una menor demanda energética para refrigeración.
Pero no todo es color de rosa. Los investigadores advierten que el efecto puede ser contraproducente en ciertas calles.
¿Cuándo puede fallar?
Un análisis sobre el estrés térmico de los peatones en Los Ángeles reveló que, aunque el pavimento reflectante estaba entre 4 y 6 grados más frío que el asfalto negro, también aumentaba la radiación solar de onda corta que recibían las personas. Esto elevaba la temperatura radiante media en aproximadamente 4 grados al mediodía.
La razón es que la energía que el asfalto deja de absorber no desaparece; una parte se refleja hacia las veredas, los edificios o directamente hacia los transeúntes. Por eso, en calles angostas y rodeadas de edificios altos, el pavimento reflectante podría generar un efecto no deseado, aumentando la necesidad de refrigeración de los edificios.
En cambio, la estrategia parece más adecuada para grandes avenidas, espacios abiertos y estacionamientos, donde la radiación reflejada tiene menos posibilidades de quedar atrapada entre las fachadas.