El pedido desesperado de los fieles a San Cayetano que conmovió al obispo Uriona
Miles de fieles colmaron el santuario de San Cayetano en una jornada de fe y pedidos. ¿Qué mensaje lanzó el obispo Uriona en medio de la crisis? Los testimonios que estremecen.
Miles de fieles se congregaron este 7 de agosto en el Santuario de San Cayetano, en el barrio Bimaco, para rendir homenaje al patrono del pan y del trabajo. La jornada estuvo marcada por un pedido unánime: 'trabajo y esperanza', en medio de un contexto social que el obispo Uriona describió como 'momentos difíciles'.
El prelado, quien presidió la procesión y la misa central, no solo encabezó la celebración religiosa, sino que también aprovechó la oportunidad para lanzar un mensaje contundente: 'El capital debe estar al servicio del trabajo y no el trabajo al servicio exclusivo del lucro'. Con estas palabras, Uriona instó a los presentes a no bajar los brazos y a mantener viva la fe como motor para superar la adversidad.
¿Qué pidió el obispo durante la homilía?
En su mensaje, monseñor Uriona hizo un llamado a la solidaridad y a la defensa de la cultura del trabajo. 'Que nadie se quede indiferente, que el pan sea compartido', fueron sus palabras, mientras subrayaba la necesidad de promover fuentes de empleo digno. Además, pidió tener 'una esperanza inquebrantable', aclarando que 'confiar en la Providencia no es esperar que las cosas caigan del cielo, hay que salir, organizarse, acompañarse'.
La devoción que atraviesa generaciones
En diálogo con Puntal, el obispo explicó que 'la devoción a San Cayetano la trajeron los españoles y Mama Antula la llevó a Buenos Aires'. Consultada sobre la masiva concurrencia cada 7 de agosto, Uriona señaló: 'He visto que mucha gente viene a pedir trabajo y otra viene a agradecer. Son momentos difíciles para nuestra Patria y necesitamos fortalecer nuestra fe para no bajar los brazos'.
El prelado también se refirió a la próxima visita papal a la Argentina, destacando que para León XIV es fundamental la Doctrina Social de la Iglesia. 'Necesitamos concordancia y superar la crispación que vivimos entre nosotros', reclamó, y pidió la protección del santo y de la Virgen de Luján.
Testimonios de fe y esperanza
Entre la multitud, los testimonios reflejaban la profunda conexión con el santo. Un feligrés del barrio Alberdi confesó: 'Soy muy creyente de San Cayetano, tengo mucha fe en él. Pido por trabajo, salud y que me dé esperanza'. Otros, en cambio, llegaron para agradecer: 'Venimos todos los 7 de agosto simplemente para agradecer', dijo un padre de familia que llevaba velas y espigas para sus parientes.
En las afueras del santuario, los vendedores también fueron parte del paisaje. Una comerciante contó que 'vendemos 350 docenas de pastelinos de membrillo, es una tradición de años y años. Siempre es poco lo que hacemos. Llega la hora de la procesión y no hay más'.