El pedido que conmovió a todos: "Lo tomamos los cuatro" y ahora buscan un hermanito
Una familia de Iglesia tomó una decisión que cambiará sus vidas: adoptar un hermanito. Pero no fue idea de los padres, sino de los hijos. ¿Qué los llevó a dar este paso?
Una familia de Iglesia, San Juan, decidió dar el paso más importante de sus vidas: adoptar un nuevo integrante. Pero no fue una decisión de dos, sino de cuatro. Los hijos fueron los que impulsaron la idea, y los padres no dudaron en escucharlos. Así nació una historia que enternece y muestra el verdadero significado del amor familiar.
Verónica Arostica y Mario Montaño, junto a sus dos hijos, asistieron a la reciente jornada informativa del Registro Único de Adopción (RUA) en su departamento. Allí, en diálogo con el periodista Javier Barrionuevo, contaron los motivos que los llevaron a iniciar el proceso de adopción.
¿Por qué ahora?
La pareja explicó que la idea no es nueva. "Esto no lo hemos tomado hoy, venimos tomándolo hace muchos años, la decisión la hemos tomado los cuatro", expresó Verónica con visible emoción. Detrás de esta decisión hay un recuerdo imborrable: un angelito que partió al cielo, pero que dejó una huella de amor que buscan multiplicar.
Los hijos ya tienen roles soñados. La nena quiere ser la hermana mayor y cuidar al nuevo miembro, mientras que el varón, con picardía, asegura que quiere ser "el del medio". Tiempo atrás, la familia intentó sumar a un bebé, pero llegaron tarde. Hoy, con la misma convicción, aseguran tener el corazón listo para recibir a un nuevo hijo.
Derribar mitos sobre la adopción
La directora del RUA, Teresa Rodríguez, destacó la importancia de estas capacitaciones territoriales, realizadas junto al Juzgado de Paz local. El objetivo: acercar información a los departamentos alejados y desterrar mitos. "No se exige una gran casa ni un determinado caudal económico, sino disponibilidad afectiva, tiempo y un gran corazón", recordó Rodríguez.
Desde el organismo judicial remarcaron que el registro funciona desde 1989 y está abierto a matrimonios, parejas igualitarias y personas solas. Historias como la de esta familia iglesiana demuestran que la solidaridad social y el deseo de cobijar a las infancias siguen más vigentes que nunca.