El pedido que Karina Milei quiso borrar del viaje del Papa y el Vaticano no negoció
¿Qué encuentro quiso borrar Karina Milei de la agenda papal y por qué el Vaticano se plantó? El episodio que expuso la interna entre la Casa Rosada y la Santa Sede.
La secretaria general de la Presidencia pidió directamente que se cancelara el "Encuentro con el Mundo del Trabajo" previsto en la UCA, convencida de que podía convertirse en una crítica abierta a la gestión. La Santa Sede se mantuvo firme y el encuentro se hará igual.
La visita del papa León XIV a la Argentina no se armó de un día para el otro ni sin tironeos. Aunque el programa final lo define el Vaticano con el asesoramiento de la Secretaría de Estado, en el camino hubo cruces entre la Santa Sede, la Iglesia local y el Gobierno por cada actividad de la agenda.
La diferencia más relevante fue por el "Encuentro con el Mundo del Trabajo", la cita que el pontífice tendrá al día siguiente de su llegada en la UCA con empresarios, sindicalistas y movimientos populares, donde un representante de cada sector dará un testimonio. Karina Milei había pedido que ese encuentro directamente no se hiciera: consideraba que podía convertirse —o al menos ser presentado— como muy crítico de la gestión, ya fuera por los testimonios o por el discurso del Papa.
El Vaticano se mantuvo firme en su decisión de llevarlo adelante. La Iglesia, en tanto, procurará evitar que los testimonios sean incendiarios. Todavía no está claro si empresarios pyme y sindicalistas leerán allí un documento conjunto que vienen impulsando el secretario general de la CGT Jorge Sola y el presidente honorario de CAME, Osvaldo Cornide.
El Cottolengo, el otro frente que inquieta a la Casa Rosada
Otra fuente de preocupación para el Gobierno es la visita del Papa al Cottolengo de Don Orione, en plena polémica por los recortes y la falta de actualización de las prestaciones a las personas con discapacidad, aunque el Ejecutivo dio marcha atrás con el ajuste del dinero destinado a esa área en el proyecto de presupuesto 2027. La actividad fue propuesta por la Iglesia argentina y aceptada por el Vaticano.
No todo fueron malas noticias. Como ocurre con sus colegas de otros países cuando reciben a un papa, el presidente también hablará delante de León XIV, durante el "Encuentro con las Autoridades de la Sociedad Civil y el Cuerpo Diplomático" que se hará el día del arribo en el Palacio Libertad. Ante gobernadores, legisladores e intendentes, los únicos oradores serán el Papa y Milei.
En cambio, se quedó con las ganas el ministro de Relaciones Exteriores y Culto, Pablo Quirno, en el saludo del Papa a los líderes de las iglesias cristianas y de otras confesiones en el Palacio San Martín. Como el lugar elegido es la sede histórica de la cancillería, Quirno imaginó una oportunidad, pero la Santa Sede le avisó que el pontífice será el único orador.
Lo que el Vaticano dijo que no
El Gobierno también celebró que el Vaticano no aceptara el pedido de dirigentes de movimientos populares —entre ellos Juan Grabois— de que el Papa visitara una villa. Sin embargo, por la valoración que tanto Francisco como León XIV tienen de esos sectores, no se descarta que en su paso en papamóvil por una zona populosa se detenga unos minutos.
La Santa Sede había recomendado al Gobierno, al inicio de los preparativos, que todos los niveles del Estado alcanzados por la visita participaran de la organización. Después de una primera reunión en la Casa Rosada en la que el Gobierno porteño y los bonaerenses brillaron por su ausencia, desde la segunda quedaron incluidos.
La prédica insistente del Vaticano y de la Iglesia argentina de que León XIV "viene para todos los argentinos" y, como clamó el arzobispo de Buenos Aires Jorge García Cuerva, "no debe ser metido en la grieta", fue aprovechada por Karina Milei —poco afecta a hacer declaraciones— para mandarle un mensaje a la oposición: dijo que la visita no debe usarse políticamente.
Queda pendiente, en cambio, que el presidente reciba a la cúpula del Episcopado, que hace más de dos años le pidió una audiencia para saludarlo con motivo de la Navidad y ni siquiera obtuvo respuesta. Para la Iglesia se trata de un destrato y de una anomalía institucional.