El pedido que los capacitadores de Jujuy no dejan de repetir
Capacitadores de Palpalá piden reconocimiento: entre emprendimientos que crecen, sueldos que no alcanzan y un reclamo que crece. ¿Qué espera el Ministerio?
En plena feria de trabajos artesanales en Palpalá, una capacitadora con 15 años de trayectoria volvió a encender la alarma: los talleres son una salida laboral real, pero quienes los dictan siguen esperando que el Ministerio de Educación los reconozca como se debe.
La muestra no solo exhibió productos, sino también una demanda que no se calla: estabilidad y salarios dignos para el sector.
Una vocación que sostiene a muchas familias
Sandra López, especialista en pintura en tela y otras superficies como madera, vidrio y plásticos, contó que cada año la concurrencia a estos espacios es altísima. "Es algo muy lindo, las alumnas aprenden y comparten un buen momento para desestresarse, pero también va con un fin de salida laboral. Hacen cosas utilitarias para vender y generar sus propios ingresos", explicó.
Según su testimonio, muchas participantes lograron armar sus propios emprendimientos con el tiempo, vendiendo desde bolsos materos hasta artículos de decoración artesanal. Sin embargo, detrás de ese éxito, los capacitadores siguen sintiendo el peso de la precariedad. "Pedimos que el Gobierno mire a los capacitadores. Tenemos idoneidad, experiencia y matrículas muy altas todos los años, pero seguimos en una situación de precariedad con sueldos muy bajos", afirmó.
¿Qué reclaman exactamente?
La jornada no fue solo vidriera: también sirvió para visibilizar la situación laboral de los instructores. Después de ser reubicados en la estructura de Educación No Formal hacia dependencias de capacitación, el sector exige una reivindicación salarial y contractual. Los pedidos concretos al Ministerio de Educación provincial son tres:
Pase a contrato o planta permanente, para que se reconozca formalmente la antigüedad y la idoneidad demostrada tras años al frente de los cursos. Mejora salarial, con una actualización de haberes que compense la pérdida de poder adquisitivo. Y la inserción en escuelas de capacitación, abriendo espacios formales dentro del sistema educativo donde volcar toda la oferta formativa.