El peligro oculto de las pantallas: por qué cada vez más niños llegan al oftalmólogo
Cada vez más chicos usan pantallas desde muy chicos y los ojos lo pagan. ¿Qué señales delatan que un nene ve mal? La palabra de una especialista que prende las alarmas.
El avance de la tecnología metió las pantallas en la vida de los más chicos casi sin darnos cuenta. Pero lo que parecía inofensivo empieza a encender alarmas: cada vez son más los niños que necesitan anteojos por miopía y otros problemas visuales.
En Misiones, la doctora María Fernanda Corsi, jefa del Servicio de Oftalmología del Hospital de Pediatría “Dr. Fernando Barreyro”, dio la voz de alerta. En diálogo con FM 89.3 Santa María de las Misiones, explicó que los controles visuales en los primeros años son clave, porque muchas alteraciones no las detectan ni los padres ni los docentes.
¿Cuándo hay que llevar a los chicos al oftalmólogo?
Según la Sociedad Argentina de Oftalmología Infantil, los controles deberían hacerse al nacer, a los seis meses, al año y después cada dos años. En esas visitas, cuando corresponde, se dilatan las pupilas para revisar el fondo de ojo. Así se pueden encontrar patologías que no dan síntomas visibles, como miopía, hipermetropía o astigmatismo.
En el hospital de Pediatría atienden a chicos de 3 meses a 14 años. Ante la demanda, armaron jornadas especiales los jueves para hacer estudios de fondo de ojo en bebés y niños pequeños.
La miopía, la gran preocupación
El aumento de la miopía en chicos cada vez más chicos es uno de los motivos de preocupación. La especialista fue clara: “No pantalla desde temprana edad”.
El exceso de exposición a celulares y tablets está directamente relacionado con este crecimiento. Pero ojo, los chicos no siempre dicen que ven mal. Hay señales que pueden delatarlos: acercarse mucho al pizarrón, entrecerrar los ojos o tener dolores de cabeza. Aun así, Corsi insistió en que no hay que esperar a que aparezcan estos síntomas para consultar.
Los problemas visuales también afectan el aprendizaje y el comportamiento. Por ejemplo, los nenes con miopía pueden parecer tranquilos y concentrados en actividades de cerca, mientras que los hipermétropes suelen estar más inquietos porque les cuesta enfocar de lejos y de cerca.
Además, un chico puede ver bien en un control común y, sin embargo, tener un defecto que necesita tratamiento. Por eso, en pediatría la evaluación es especial y muchas veces requiere dilatar las pupilas.
Cero pantallas en la primera infancia
¿A qué edad se puede dar un celular a un nene? Para Corsi, durante la primera infancia lo mejor es evitar las pantallas. “Durante la infancia, cero pantalla”, sostuvo, aunque aclaró que se puede mostrar algún contenido puntual por 5 o 10 minutos, siempre con un adulto al lado.
Para los que ya usan dispositivos por la escuela, recomendó pausas frecuentes, parpadear y alternar la mirada de cerca con momentos de mirar lejos. También pidió recuperar los juegos al aire libre y el deporte.
Y dio datos concretos: el celular debe estar a 30 o 40 centímetros de los ojos, y la computadora a unos 70 centímetros. Las pausas ayudan a evitar molestias como sequedad ocular, sensación de arenilla, dolores de cabeza e incluso dolores cervicales por mala postura.
Por último, la especialista recomendó que los chicos tengan un examen oftalmológico completo antes de empezar el colegio y que las familias consulten con especialistas en oftalmología infantil. La prevención es clave, porque muchas alteraciones no se notan y, si no se tratan a tiempo, pueden afectar el desarrollo visual del nene.