El peligro silencioso que acecha a los jóvenes y nadie detecta a tiempo
La hipertensión arterial crece entre jóvenes: el 23% de los adultos de 18 a 39 años tiene presión elevada. Falta de controles y estilo de vida son las causas.
La hipertensión arterial ya no es solo cosa de grandes. Cada vez más adolescentes y menores de 40 años tienen presión elevada, y muchos ni siquiera lo saben. El 23% de los adultos jóvenes de entre 18 y 39 años presenta presión arterial elevada o hipertensión, según la American Heart Association, y la mayoría desconoce su diagnóstico o no realiza tratamiento.
¿Por qué sube la presión en gente joven?
Los especialistas lo vinculan con varios factores del estilo de vida actual: sedentarismo, estrés crónico, mala alimentación, sobrepeso, obesidad, falta de sueño, consumo elevado de sal y ultraprocesados, tabaquismo y alcohol. La American Heart Association advierte que la hipertensión suele no generar síntomas, por eso la llaman “el asesino silencioso”.
En muchos casos, la presión elevada puede pasar años sin detectarse mientras produce daño progresivo en arterias, corazón, cerebro y riñones.
Riesgos a futuro
La hipertensión en adultos jóvenes aumenta el riesgo futuro de infarto, accidente cerebrovascular, insuficiencia cardíaca, arritmias y enfermedad renal. Nuevos trabajos muestran que los factores cardiovasculares comienzan a impactar antes de lo que se creía. Controlar la presión desde edades tempranas puede reducir significativamente el riesgo cardiovascular en las décadas siguientes, según la American Heart Association.
La clave: controles periódicos
Los especialistas recomiendan controlar la presión arterial incluso en personas jóvenes y aparentemente sanas. La American Heart Association señala que cualquier persona mayor de 20 años debería realizarse controles periódicos, ya que la hipertensión puede no presentar síntomas durante años.
Además de los controles médicos, los expertos destacan medidas preventivas como reducir el consumo de sal, hacer actividad física, dormir adecuadamente, evitar el tabaquismo, mantener un peso saludable y gestionar el estrés.
