El Pentágono quiere transmitir en vivo un fusilamiento: la ONU lo llamó "tortura"
Un psiquiatra militar condenado por la masacre de Fort Hood espera su ejecución. El Pentágono quiere que el mundo la vea en vivo, y la ONU ya respondió con una palabra: "tortura".
La decisión del secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, de convertir en un espectáculo público la ejecución de un condenado por la masacre de Fort Hood desató este viernes una ola de repudio que cruzó fronteras y partidos. La ONU calificó la transmisión en directo como una forma de tortura, mientras legisladores demócratas y republicanos, organizaciones de derechos humanos y hasta el vicepresidente JD Vance tomaron distancia de la iniciativa.
Quién es el condenado
Nidal Hasan, un psiquiatra militar musulmán de origen palestino de 56 años, mató a 13 personas en un ataque en la base militar Fort Hood en 2009, inspirado por la organización jihadista Al-Qaeda. Doce de los muertos y 30 de los heridos eran soldados.
Hasan fue alcanzado por disparos de una agente de la policía civil, quedó minusválido y se desplaza en silla de ruedas. Un jurado militar lo sentenció a muerte en 2013. Durante el juicio asumió su propia defensa, pero no llamó a ningún testigo, no rindió declaración y tampoco intentó negar los cargos. Sus abogados defensores creían que buscaba la pena de muerte.
Al tribunal que lo condenó se le informó que Hasan se oponía a las ocupaciones militares de Estados Unidos en Irak y Afganistán, y que había hablado con el clérigo radical Anwar al Awlaki, una figura de Al-Qaeda de origen yemení y ciudadanía estadounidense que murió en un ataque con drones en Yemen.
Una ejecución sin precedentes recientes
La ejecución está prevista para el 3 de diciembre y fue validada el lunes por el presidente Donald Trump. Será la primera que realicen las Fuerzas Armadas estadounidenses desde 1961 y la primera por pelotón de fusilamiento desde la Segunda Guerra Mundial.
Hegseth confirmó que será pública y transmitida en vivo. En un video del Pentágono dirigido al influencer y activista de derecha Jack Posobiec, el secretario de Defensa afirmó: "Será ejecutado por un pelotón de fusilamiento de soldados, como debe ser, y nos aseguraremos de que la gente pueda presenciarlo, de que sea público". Y agregó: "La gente tiene que entender que hay serias consecuencias ante este tipo de actos".
Trump no se pronunció públicamente sobre la difusión. Este viernes, en un acto en la Casa Blanca, recordó que el psiquiatra sería ejecutado por fusilamiento, pero evitó referirse a la transmisión. El miércoles, en un mitin en Texas, había dicho: "Vamos a hacer justicia definitiva a un asesino malvado".
El vicepresidente JD Vance fue más explícito. "No sé si eso realmente vaya a suceder", dijo a la prensa mientras hacía campaña en Ohio. "Si finalmente se transmite en vivo, no voy a verlo", precisó.
El rechazo de la ONU y de Amnistía
El Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Volker Turk, denunció la difusión en directo como una forma de "tortura". "Como el Alto Comisionado ha subrayado en reacción a las ejecuciones públicas en Afganistán e Irán, las ejecuciones públicas constituyen una forma de trato o pena cruel, inhumano o degradante", dijo su oficina. "La retransmisión en directo de una ejecución equivale a una ejecución pública y violaría la prohibición absoluta de la tortura", insistió.
Kyinzom Dhongdue, de Amnistía Internacional, calificó las declaraciones de Hegseth como "profundamente impactantes" y "un terrible menosprecio por la dignidad humana". "Convertir una ejecución ordenada por el Estado en un espectáculo público no hace más que agravar la crueldad de la pena de muerte", añadió en un comunicado.
Según Amnistía, se sabe de al menos 17 ejecuciones públicas realizadas en 2025: seis en Afganistán y 11 en Irán. De acuerdo con la ONG Centro de Información sobre la Pena de Muerte, 135 soldados han sido ejecutados por el Ejército estadounidense desde 1916.
Críticas de ambos partidos
El repudio no distinguió colores políticos. "Es un regalo para quienes reclutan terroristas antiestadounidenses. Es absolutamente vergonzoso y atenta contra los valores fundamentales" del país, escribió en X Jack Reed, principal demócrata en la Comisión de Fuerzas Armadas del Senado.
El senador demócrata Chris Murphy calificó el hecho de "repugnante". "Comprendo que en este país tenemos la pena de muerte, pero las ejecuciones públicas son medievales", declaró a CNN.
Desde el otro lado del arco político, el diputado republicano Austin Scott afirmó: "Respaldo totalmente la condena a muerte, pero difundir ejecuciones en directo es lo que hacen los jihadistas".
El presidente de la conferencia episcopal estadounidense, el arzobispo Paul Coakley, condenó en un comunicado la "promoción bárbara de una cultura de la muerte".
Un país dividido ante la pena capital
Mientras la mayor parte de Estados Unidos eliminó las ejecuciones de sus códigos o dejó de practicarlas, un puñado de estados sigue enviando a los condenados al patíbulo, con métodos que parecían relegados al pasado: desde la silla eléctrica hasta el pelotón de fusilamiento, como el anunciado esta semana.
El apoyo a la pena capital entre los estadounidenses se encuentra en su nivel más bajo en más de medio siglo. Según una encuesta de Gallup de junio, apenas el 52% la considera "moralmente aceptable", frente al 80% de 1994. Entre los menores de 55 años, sus partidarios representan menos de la mitad.
Agencias AFP, ANSA y Reuters